2025-09-23

El calvario detrás del ataque donde le amputaron un brazo a la víctima

La mamá del damnificado Marcos Quiroga, hizo una dura declaración donde rompió en llanto varias veces.

Hoy se realizó una audiencia de cesura contra Richard González Conrado, un hombre que disparó a matar contra un trabajador golondrina en San Javier, el 22 de julio de 2024.

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La Fiscalía pidió 11 años de prisión efectiva, mientras que la Defensa solicitó cinco años y seis meses por atenuantes de que debe velar por la subsistencia de dos menores y que no cuenta con antecedentes. 

Pero el proceso de hoy tuvo un momento cargado de angustia, cuando se llamó a declarar a Graciela Cortes, la madre de la víctima Marcos Quiroga. 

Vía Zoom, desde Santiago del Estero que es la provincia de origen del jornalero, comenzó: "Me había ido a trabajar a Buenos Aires. Me fui a cuidar a una persona mayor. Cuando pasó esto me llamó por teléfono mi hija y me avisó que Marcos había sufrido un disparo. Me puse en campaña para ir hasta Viedma, los médicos necesitaban que esté urgente porque peligraba su vida y necesitaba la firma de un familiar. Me fui hasta el hospital y no lo podía ver porque estaba en terapia intensiva".

Una vez que lo pudo ver, manifestó: "No podía reconocer a Marcos porque estaba todo intubado e hinchado, estaba irreconocible. Estuve cuatro meses y medio en Viedma. Han sido los peores cuatro meses y medio de mi vida, porque se complicaba, lo veía con mucha angustia, de no saber si iba a salir o no". 

"Le amputaron el brazo porque no le podían controlar la hemorragia. Eran 4 de la mañana y estaba sin saber nada. Y no hubo otra solución que amputarle el brazo, era su brazo o su vida y yo quería que le salven la vida", añadió y completó que en el transcurso de este proceso a ella le diagnosticaron cáncer de esófago por tanto estrés acumulado.

Graciela amplió: "Pasó por varias operaciones y salió adelante porque tenía muchas ganas de vivir. Pasó por tantas cosas fuertes, con mucho sufrimiento. Jamás en mi vida había pasado tanto sufrimiento, fue todo muy horrible". 

Tras la larga internación, el joven se deprimió al ver que le habían cortado un brazo y desde entonces atraviesa un severo cuadro de depresión. "Está triste y depresivo, solo quiere dormir y no quiere aceptar su realidad", indicó.

"Marcos antes era un chico alegre, divertido y trabajador. Se desenvolvía con la cosecha, lavando autos o motos y hacía changas en la construcción, iba a trabajar en la cosecha en Mendoza, Córdoba o Río Negro. Se hacia querer muy rápido, era servicial y divertido. Hoy en día está con mucha tristeza, se la pasa viendo videos hasta que se le acaba la carga y no puede dormir. Está en su pieza, sale a comer y vuelve a su pieza. O se va a la casa de su tía a media cuadra", describió.

Asimismo, remarcó: "Cuando tiene que ir al médico le pide a su papá, no quiere ir en colectivo porque le da vergüenza que lo vean así. Sueña con tener una prótesis, le cuesta mucho hacer algunas cosas. Se puede bañar solo, pero le tenemos que cortar la carne para que pueda comer. No puede hacer nada. Tiene una hija, que tiene 10 años él la ayudaba para sus gastos y ahora con lo que le pasó estamos los dos sin trabajo".

"Llegué a hacerme mi tratamiento con las últimas fuerzas. Pensé en rendirme, pero pensé en mi hijo y es lo único que él tiene, no lo puedo dejar a la deriva", mencionó rota en llanto.

La Fiscalía sostuvo que existió dolo homicida, que los daños alcanzaron de manera directa e indirecta a otros miembros del grupo familiar y que la vulnerabilidad económica agrava la situación y pidió una pena de 11 años de prisión efectiva. Mientras que la Defensa argumentó que le corresponden cinco años y seis meses de cárcel. 

Finalmente, el tribunal adelantó que dará a conocer la sentencia en los próximos días.

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