2025-09-23

Disparó a matar y tuvieron que amputarle el brazo a la víctima: pidieron 11 años

Se trata del acusado Richard González Conrado, quien fue convocado a una audiencia de cesura en Viedma buscando cerrar el caso.

Esta mañana de martes se realizó la audiencia de cesura contra contra Richard González Conrado, quien disparó a matar en una grave disputa contra un trabajador temporario en San Javier, el 22 de julio de 2024.

La audiencia fue presidida por el tribunal de juicio compuesto por Marcelo Álvarez, Ignacio Gandolfi y Guillermo Bustamante, con los fiscales Mariana Giammona y Francisco Marano en la acusación y la defensa técnica oficial ejercida por Belén Blanchet y Graciela Carriqueo.

Leer más: Intento de homicidio en San Javier: hallaron culpable al acusado y se dictó su prisión preventiva

Richard González Conrado, de nacionalidad paraguaya, se hizo presente en una vivienda de la Manzana 450 del Lote 1 de la localidad, cerca de las dos de la mañana y discutió con Marcos Quiroga y algunos de sus compañeros.

Luego de acusar a éste y a su grupo de haber averiado su vehículo, increpó con un cuchillo a un joven identificado como Francisco Amaya, abalanzándose contra él. El grupo le arrojó varias piedras, por lo que tuvo que huir.

Seguidamente, de acuerdo a la acusación, González Conrado se fue hasta su casa y volvió con una escopeta. Pateó el portón de la vivienda alquilada por los jornaleros y realizó destrozos con la culata del arma en un vidrio de la ventana.  Ante el pedido de Quiroga para que se fuera del lugar, González le efectuó un disparo a quemarropa, a una distancia menor de cinco metros.

Producto de este ataque, el trabajador rural de 27 años, oriundo de Santiago del Estero, estuvo al borde de la muerte y sufrió la amputación de un brazo en el Hospital Artémides Zatti de esta capital.

El 7 de agosto pasado fue declarado culpable con el mismo tribunal de jueces endilgándole los delitos de tentativa de homicidio y amenazas -ambas figuras del Código Penal agravados por uso de arma de fuego- y daño. Desde entonces se encuentra privado de la libertad en el Penal Nº 1 de esta capital.

La instancia comenzó con la declaración de dos testigos. En primer lugar, a través de una conexión remota, la madre de Quiroga relató el proceso vivido desde que ocurrió el hecho y cómo se modificó la vida cotidiana de su hijo y de todo el grupo familiar. Luego, la defensa convocó a un amigo y a la ex pareja del acusado.

Una vez culminada la producción de las mencionadas pruebas para sustentar la pena pretendida y de varias audiencias -en virtud de que no aceptó un juicio abreviado-, la acusación fiscal concretó hoy suficientes argumentos solicitando una pena de 11 años de prisión efectiva.

Al momento de mensurarla, expuso la extensión de los daños físicos, psicológicos, familiares y sociales ocasionados. Fundamentó asimismo su pretensión punitiva en la gravedad de los hechos y en la pluralidad de víctimas.

La fiscal Giammona contó cómo fue la afectación a su salud, como consecuencia de la amputación de su brazo derecho, se encuentra dependiente de otros, no puede trabajar porque sus tareas eran físicas y se encuentra deprimido. 

Todos sus trabajos eran usando sus brazos y perdió su brazo derecho que es el hábil. Lo han tenido que bañar y cortarle la carne para que pueda comer. Generó un grave perjuicio en la familia, ocasionó un sufrimiento inconmensurable. 

Marcos depende de la asignación de su hermana y de changas de su cuñado. "Pensemos en todas las cosas que hacemos con nuestros brazos y más si utiliza sus brazos para trabajar. Es su herramienta de oro. No se junta más con sus amigos ni sale a la calle por vergüenza a sus 28 años", dijo la representante fiscal.

"Marcos está en pausa, se le arrebataron sus sueños, sus proyectos y no tiene medios para ir a cuidar a su hija. Cuenta con estrés post traumático. Consideramos relevante las secuelas. Va a tener una discapacidad permanente, tiene dificultades para hablar por una traqueotomia, para hacer fuerza y hasta para hacer sus necesidades básicas. Hay una evidente vulnerabilidad de la familia y su mamá hasta tuvo que suspender su tratamiento de quimioterapia", comentó.

También dejó acreditado que "González Conrado es una persona impulsiva, vimos su comportamiento en las audiencias y hasta su ex pareja tuvo que denunciarlo por violencia. Marcos se encontraba solo en el patio de la vivienda, indefenso, sin ningún tipo de resguardo. No tenía ni un arma, ni un cuchillo, ni una piedra". 

Por su parte, la Defensa Pública argumentó que, si bien la persona deberá transitar una condena, corresponde valorar las circunstancias personales y familiares, en particular la existencia de hijos menores de edad que quedarían sin sustento.

Además, solicitó que se aplique el mínimo legal de la pena, fijado en cinco años y seis meses de prisión, y sostuvo que no existió intención homicida sino una situación que debe analizarse desde la historia personal del imputado. Finalmente, el tribunal adelantó que dará a conocer la sentencia en los próximos días.

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