El Gobierno privatizará por decreto la empresa que opera las tres centrales nucleares de la Argentina
El paisaje energético de Argentina está a punto de cambiar drásticamente con la noticia confirmada este martes por el Gobierno, sobre la decisión de privatizar parcialmente Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA). Este anuncio, realizado poco después de la presentación del Presupuesto 2026, pone en la primera plana a las centrales nucleares icónicas del país: Atucha I, Atucha II y Embalse.
Incorporadas en la lista de empresas estatales aptas para ser privatizadas según la ley Bases de 2024, estas centrales no solo tienen una importancia crucial en el vehículo energético nacional, sino también un potencial valuado entre u$s560 millones y u$s1.000 millones. Con una capacidad combinada de generación de 1.763 MW, NASA representa un notable 7% de la energía eléctrica del país, destacándose además por su situación financiera positiva este año.
En Casa Rosada, durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial Manuel Adorni hizo público el inminente decreto que establece el inicio del proceso de venta de Nucleoeléctrica. Este proceso incluirá una licitación pública para la venta del 44% de las acciones en bloque, abierta tanto a nivel nacional como internacional.
Adicionalmente, se introducirá un programa de propiedad participativa que habilitará hasta un 5% del capital accionario, asegurando que el Estado mantenga un control mayoritario del 51%.
SkipGótica por su control estatal, NASA será testigo de una diversificación de inversores. Hasta ahora, el Ministerio de Economía poseía el 79% de la empresa, con la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) y ENARSA (1%) como otros accionistas destacados. Damian Reidel, a cargo del Plan Nuclear Argentino, ha indiciado que la privatización está en sintonía con objetivos mayores: estimular inversiones privadas en el sector crucial para la innovación nuclear del país, por ejemplo a través del desarrollo del primer reactor modular argentino y expansión de la minería de uranio.
La privatización de NASA es solo parte de una reestructuración más grande, plasmada en un comunicado oficial. Durante 2023, la empresa recibió $700 millones en transferencia de capital del Estado; un cambio de rumbo, ya que en 2024, estas trasferencias fueron cortadas. Esto marca una clara transición hacia modelos de financiación que favorecen la inversión privada.
Con beneficios adicionales de diversificación de riesgos y la continuidad eficiente en las operaciones, se proyectan amplias retribuciones estratégicas en proyectos como la prolongación de la vida de la Central Atucha I y el segundo segmento del almacenamiento en seco de elementos combustibles irradiados.
Finalmente, en un inicio de año prometedor, se registró que NASA continuó con su fuerte desempeño fiscal, acumulando un resultado operativo de más de $100 mil millones en el primer semestre de 2025.
Este balance respalda las perspectivas optimistas del Gobierno respecto a la transformación de las empresas públicas, ya que pronostica un superávit económico de $23.389 millones, utilizado para robustecer proyectos de infraestructura y tecnología en el marco de esta nueva era.