2025-09-10

MÁS RECORTES

El Gobierno continuará pasando la motosierra en agosto para sostener el superávit fiscal

El gasto devengado de la administración pública bajó un 17%.

El corazón del programa económico del Gobierno está indiscutiblemente ligado al control del déficit fiscal. En un contexto donde subir impuestos no se presenta como una opción viable, el foco se centra en el ahorro y recorte del gasto público. Agosto fue un mes crítico en esta política de ajuste, especialmente debido a una caída significativa en la recaudación tributaria.

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Durante el mes en cuestión, la administración central observó una caída del 2,4% en términos reales respecto al mismo periodo del año anterior, recaudando un total de 15,3 billones. Ante este panorama, el ministro de Economía Luis Caputo, dejó claro que el margen de acción sería la reducción del gasto estatal.

Un área clave para observar estas políticas son las cuentas de la Administración Pública Nacional. En comparación con el mismo mes del año anterior, el ajuste real fue del 17,6%. Las cifras ascienden a 10,5 billones en gastos autorizados aunque se destaca que esto corresponde al devengo, es decir, a obligaciones reconocidas más no necesariamente pagadas en el acto.

A lo largo de 2025, la política fiscal mostró una tendencia a aliviar algunos gastos, sin embargo, el clima económico obligó a retomar los recortes. El Congreso ha validado ciertos gastos adicionales no previstos al inicio del año, como la emergencia para discapacitados. Esta política, que el Ejecutivo intentó vetar sin éxito, agregó complicaciones al presupuesto estatal.

Los analistas mantienen una opinión dividida sobre la posibilidad de alcanzar los objetivos de superávit pactados con organismos internacionales. A pesar de las adversidades, algunos expertos aún consideran factible alcanzar un superávit del 1,3% del PBI, valorando la complejidad del contexto político y económico actual.

Se acude a diferentes estrategias de recorte que impactan mayormente al gasto corriente y de capital. Los gastos en remuneraciones y bienes y servicios sufrieron descensos del 8,5% y 16,7% respectivamente, en comparación con el ejercicio anterior. Igualmente, las Transferencias Corrientes vieron una considerable reducción, destacando una bajada del 49,3% destinada a empresas públicas y subsidios, y una merma inédita del 25,6% en las transferencias a provincias.

Finalmente, el Gasto de Capital tuvo una caída abrupta, una tendencia que persiste desde años anteriores. En comparación con agosto de 2024, el recorte fue del 64,9%, empeorando un escenario ya deprimido desde 2023. Estas cifras reflejan una política de ajuste estricta mientras el Gobierno intenta navegar en aguas políticas y económicas densas.

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