2025-09-05

Un espacio de Viedma busca dar lugar a la inclusión de personas neurodivergentes

Desde una vivencia personal, la iniciativa se centra en la creación de entornos que celebren la diversidad.

Una bailarina y profesora de Viedma desarrolló un proyecto que busca derribar las barreras que enfrentan las personas neurodivergentes en los espacios artísticos y culturales.

Se trata de Estefanía Saraí Farías, de 33 años, quien lleva adelante un taller de danza que es un espacio respetado y abierto a todas las neurodiversidades. Ella también es integrante de las agrupaciones Raíz Folklórica y Fuegas.  En una charla con NoticiasNet, brindó detalles de su propuesta, que nace de su propia experiencia.

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"Ser neurodivergente en un mundo diseñado para otros es vivir entre silencios y sobreesfuerzos", explicó, y agregó que durante mucho tiempo buscó un lugar donde pudiera "desplegarme sin máscaras, donde mis diferencias no fueran corregidas, sino celebradas. Ese espacio no existía. Por eso decidí crearlo".

El proyecto de Estefanía se fundamenta en la idea de que la neurodivergencia no es una enfermedad ni un déficit, sino una variación natural del cerebro humano que implica una forma distinta de procesar el mundo. Incluye condiciones como el autismo, el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. (TDAH) y la dislexia, entre otras.

Según la artista, la mayoría de los espacios artísticos actuales están pensados para personas neurotípicas, lo que excluye a la diversidad neurológica. Su iniciativa busca transformar esta realidad, generando entornos inclusivos y accesibles para todos.

El proyecto se centra en la creación de un espacio artístico inclusivo donde se adapten las prácticas pedagógicas y los entornos físicos para garantizar una participación plena. Los objetivos incluyen: sensibilizar a la comunidad artística sobre la importancia de la neurodivergencia, generar metodologías de enseñanza flexibles y adaptadas, promover el desarrollo creativo y social de las personas neurodivergentes, implementar prácticas de accesibilidad sensorial y comunicacional, y capacitar a docentes en una perspectiva neurodiversa.

Para lograrlo, propone actividades como talleres de danza, música y teatro adaptados, encuentros de sensibilización y la creación de un laboratorio creativo. El proyecto es una respuesta a la "carencia social" de espacios donde la diferencia no sea vista como un obstáculo, sino como una fuente de nuevas creaciones y encuentros.

Estefanía destacó que el arte es una herramienta fundamental en los tratamientos para personas neurodivergentes, ya que "actúa como una vía de comunicación no verbal y un medio de integración sensorial y emocional".

El proyecto no solo busca dar visibilidad a la neurodivergencia, sino también mostrar cómo el arte puede ser esencial para el bienestar y la calidad de vida.

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