CONFLICTOS
El padre de L-Gante expuso a las tres personas de su ambiente que “lo están dañando”
La figura de L-Gante, uno de los referentes más populares de la música urbana en Argentina, nuevamente se coloca en el centro de una enlazada red de conflictos personales que trascienden el ámbito artístico. Esta vez, el drama se centra en la relación tumultuosa que mantiene con su padre, Miguel ÃÂngel Prosi, quien ha dejado claro en declaraciones recientes su preocupación por las decisiones que envuelven la vida de su hijo.
El inicio de esta renovada tensión familiar se desencadenó tras un episodio que pone en duda el entorno que rodea al cantante. Se trata de la destrucción de una propiedad que la estrella había alquilado en Canning, un incidente que, según sus allegados, fue producto de malas influencias que manejan el círculo interno de L-Gante. Al menos así lo afirma su padre, quien no ocultó su desilusión en un agudo mensaje que reveló la periodista Karina Iavícoli en el programa televisivo Infama.
Miguel ÃÂngel no dejó dudas sobre a quiénes atribuye la responsabilidad del aparente desvío de su hijo. Sin reservas y apuntando con precisión, mencionó a Nicolás Payarola, Maxi conocido como ‘el Brother’, y su esposa, Lourdes. "Aprovechan que está en un estado vulnerable y minan su juicio", alegó Prosi, echando más leña al fuego de la polémica que ya es tema de conversación nacional.
Las palabras del padre no solo han capturado la atención del público por su dureza y claridad, sino también por ser una rara intervención en una relación padre-hijo notoriamente fragilizada. Según Iavícoli, quien leyó el mensaje al aire, el testimonio de Prosi “impacta por lo lapidario, aún más viniendo de alguien que es su padre", reflejando la conmoción que resuena más allá de las pantallas.
Esta no es la primera ocasión en que el padre del cantante ha criticado el curso que ha tomado su hijo. En oportunidades anteriores, Miguel ÃÂngel había expresado su desacuerdo con lo que percibía como una actitud de altanería y una entrega imprudente al control de personas que, según él, no actúan en el mejor interés de su hijo. Lamentablemente, estas advertencias parecen haber sido tomadas por L-Gante con desdén, sellando un distanciamiento que ahora enfrenta un nuevo agravante.
Mientras L-Gante lidia con estas recriminaciones familiares, su nombre sigue asociado con un cúmulo de controversias que desafían su avance profesional y personal. Entre demandas judiciales, políticas del espectáculo y ahora discordias familiares, su presente aparece más tenso que nunca, sin una resolución evidente. La constante exposición y el foco inquisidor de los medios suman una presión extra, llevando la figura de L-Gante a un punto crítico de su vida donde las decisiones presentes definirán su porvenir.