2025-09-01

CONFESIÓN

Julieta Poggio confesó los problemas de salud mental que padeció luego de Gran Hermano

Julieta Poggio reveló cómo afectó su salud mental tras salir de Gran Hermano y sorprendió con su testimonio

La televisión ha sido testigo de innumerables historias de éxito y desilusión, pero pocos relatos son tan esclarecedores sobre el costo personal de la fama repentina como el compartido recientemente por Julieta Poggio. Conocida por su paso por Gran Hermano, Poggio ha decidido alzar su voz y compartir el impacto emocional que experimentó al dejar la esfera protegida de la icónica casa.

A diferencia de la típica narrativa de glamur asociada con el estrellato, Julieta Poggio se aparece como una narradora cruda y sincera de su propia odisea mental. Frente a la audiencia de Almorzando con Juana, ofrece sin reservas un recuento íntimo de las complejidades que acompañaron su transición al ojo público después de permanecer varios meses en un entorno protegido del mundo exterior. La joven actriz describe cómo la abrupta sumisión al escrutinio público provocó en ella su primer episodio de ansiedad, un ataque de pánico que la tomó por sorpresa. "Sentía que no podía respirar", confesó Poggio, poniendo de manifiesto una realidad que para muchos en el mundo del espectáculo continúa siendo un tema del que apenas se susurran sus sombras.



La marcada diferencia agregada por el retorno de Poggio al mundo exterior se materializó en un acto tan simple, pero a la vez trascendental: la entrega de su teléfono móvil. Durante seis meses, la joven vivió en un universo paralelo y al reencontrarse con su dispositivo fue ineludiblemente confrontada con una grada digital acumulada de vivencias recopiladas durante su aislamiento voluntario. Admite que esa inundación súbita de información fue abrumadora, un tsunami de la realidad comprimido en forma de clips noticiosos, y de imágenes que pintaban tanto lo inagradable como lo hermoso de la experiencia vivida en Gran Hermano.

Afrontar los desafíos de la fama sin posibilidad de detenerse le guió a Poggio a tomar la decisión más saludable: buscar terapia. Fue un paso significativo hacia el autocuidado, un paso muy necesario para aprender a sobrellevar la doble cara de la fama, que si bien brinda éxito y notoriedad, también acarrea presiones y expectativas pesadas como una losa. "Fue muy fuerte", reflexiona Poggio, consciente de que al empeñarse en esta fase de reconocimiento, participa en una danza delicada entre las oportunidades y las cargas del malabarismo de una visibilidad constante.



No obstante, Poggio no guarda el más mínimo resentimiento hacia su paso por Gran Hermano, recordando la experiencia como un tiempo ameno donde el mayor trabajo diario consistía en disfrutar de las instalaciones del lugar. Contrapesa estos recuerdos con la aceptación de que, al volver, no solo debía asimilar el impacto personal, sino también las transformaciones sociopolíticas a nivel nacional e internacional de las que había estado completamente ajena.

En definitiva, Julieta Poggio ofrece con su testimonio una voz que se suma a la creciente conversación sobre salud mental y el precio oculto del ascenso al estrellato. Al compartir su historia, Poggio deja claro que detrás de cada estrella reluciente puede esconder un alma deseosa de equilibrio y autenticidad, recordándonos que el diálogo abierto y sincero es una herramienta invaluable en la búsqueda de la normalidad en entorno tan extraordinarios.

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