REINVENCIÓN
Qué fue de la vida de Ayelén Paleo: a qué se dedicó tras alejarse de los medios
En el vertiginoso mundo de la farándula, pocos nombres han resonado tanto como el de Ayelén Paleo, una figura que alcanzó una notable prominencia durante los años 2000. Su innegable talento para la danza la llevó a ocupar un lugar en los escenarios del teatro de revistas y en la pista del reconocido show televisivo "Bailando por un sueño". No obstante, esa fama vino acompañada de una considerable cuota de controversias que alcanzaron su punto álgido en 2011.
El escándalo que involucró a Carmen Barbieri y Santiago Bal, en el que Ayelén Paleo fue tildada como la "tercera en discordia" en la ruptura de una pareja tras 26 años de matrimonio, dejó una marca indeleble en su trayectoria. Aunque siempre mantuvo su postura de que no existió romance alguno con Bal, los medios no tardaron en posicionarla como la antagonista de este drama mediático. Años después, en un ejercicio de introspección, Ayelén compartía lo doloroso que fue transitar esa etapa y cómo, a través del tiempo y la maduración personal, logró resignificar su experiencia.
Con la determinación de dejar atrás las etiquetas y miradas juzgadoras, Ayelén Paleo escogió un nuevo rumbo que la alejaría de la luz opresiva de los reflectores. Su amor por el ejercicio físico no solo se convirtió en su refugio personal, sino también en el preludio de una nueva aventura profesional. A través de las plataformas sociales, recreó su imagen pública compartiendo valiosos consejos sobre salud y rutinas de actividad física, encaminándose hacia una reinvención personal y profesional.
No obstante, fue en el sector inmobiliario donde halló una estabilidad que no buscaba en la fama. Junto a su hermano, emprendió el desafío de fundar una empresa especializada en el mercado de lujo en Puerto Madero. Desde su puesto como CEO, Ayelén disfrutó de un modesto perfil en el ámbito público, encontrando en esta nueva faceta profesional tanto un refugio como un nuevo pilar de vida. Mientras muchos la recordaban por su contagiosa vitalidad en el escenario, ella se afianzaba en el mundo empresarial, manteniendo una distancia de las cámaras y los titulares.
Sin embargo, e incluso para quienes eligen el anonimato, los lazos familiares pueden traer de vuelta los ecos mediáticos. Así fue para Ayelén al enterarse de la complicada situación legal de su madre, Elizabeth Rodrigo. Tras una serie de allanamientos que destaparon una presunta red de explotación sexual, la vida de Ayelén volvió, aunque indirectamente, a la atención pública. El procedimiento judicial, que derivó en la liberación de varias víctimas y la incautación de equipos tecnológicos, exhibió el entramado oculto tras las operaciones ilícitas contra mujeres.
A pesar de los intentos de dejar atrás su pasado mediático, la sombra de lo ocurrido vuelve a aparecer en su presente. Comentarios de figuras del calibre de Carmen Barbieri sugieren que, aunque hayan pasado años, las heridas no están totalmente sanadas, y que el recuerdo del trágico capítulo supura de tanto en tanto. En la encrucijada entre el ayer y el ahora, Ayelén Paleo sigue construyendo su camino, enfrentándose una vez más a la atención pública mientras fortalece su papel como mujer de negocios.