ESPECTÁCULO
Así es la increíble mansión en la que vive Moria Casán junto a su pareja
Desde hace tiempo, Moria Casán ha hecho del lujoso barrio de Parque Leloir su hogar permanente, donde comparte la vida con su pareja en una mansión que ha sorprendido a muchos por sus firmes detalles y lujosa estructura. En este plácido rincón de tranquilidad, la diva del espectáculo ha logrado imprimir su sello personal, un lugar repleto de encanto único que simula ser el refugio ideal para una mente tan vibrante como la de Moria.
Esta impresionante propiedad se extiende a lo largo de 300 metros cuadrados, cuidadosamente diseñados para fusionarse con el entorno natural de la zona, fundamentalmente caracterizado por más de 400 mil arboles que le brindan un aire más que resguardado de la ciudad. En esta obra maestra arquitectónica, todos los lugares están pensados como escenarios propios en los que la conductora se siente completamente auténtica. Disfrutando de una vasta área verde exterior, esta morada es un verdadero oasis donde no faltan ni las flores ni las fuentes ornamentales, y donde una enorme piscina dicta el centro del esparcimiento. Además, un piso independiente le imprime al lugar un carácter multifuncional propio para albergar a amigos y familiares.
Dentro de la residencia, cada espacio refleja la esencia transgresora de Moria Casán con ventanas infinitas que permiten que la luz juegue libremente por el interior, mientras una selección de muebles eclécticos le da vida al lugar. Gruesos almohadones blancos coexisten con sillones negros y una imponente pantalla que se hace notar en el acogedor living remodelado. Asimismo, otras áreas muestran elecciones más extravagantes como los estampados de leopardo y los colores vibrantes dando un giro formal. Cada rincón, inteligentemente concebido, dicta una oda al buen gusto disruptor.
El arte, elemental en esta escenografía vital, constituye el alma de la morada. Paredes convertidas en operadores visuales muestran un repertorio de obras de destacados artistas como Humberto Poidomani, Castagnino, Nicolás Rubio y León Casiano, que complementan con esculturas dinámicas y modernas intervenciones abstractas, proclamando esta casa como una galería de arte íntima y vital.
Asimismo, Moria, sin rehuir a hablar sobre su vida sentimental, manifiesta la satisfacción del tiempo que comparte con su pareja actual. En sus palabras, el recorrido a su lado ha sido iluminador, experimentando un balance entre la interdependencia y el respeto por la individualidad. Enfocada también en el camino de disfrutar de las pequeñas cosas y redescubrir placerse, Moria asegura que se siente parte de la "generación dorada" quien aboga por una reformulación del sentido del erotismo.
La dinámica vida de Moria es sostenida por una precisa rutina de cuidados personales. Las jornadas inician abrazando el agua realizando sesiones de nado, para luego continuar con ejercicios en la cinta y minuto de extensión. Esta disciplina se predica en cada aspecto de su vida, manifestando que su tiempo en el teatro le sigue aportando energía y frescura renovada. Es allí donde siente haber transgredido siempre, ganándose a ojos de muchos, un título de líder.
Por lo tanto, la casa de la diva argentina ha sido orquestada como más que una simple morada: es el reflejo tangible de quien ha sabido dominar la interpretación del escenario de la vida, combinando arte, naturaleza y la esencia indomable de una mujer cuyo legado nunca se estanca, eternamente maduro.