CONFESIÓN
Gustavo Bermúdez reveló su momento más duro por la enfermedad de su hija: “Nos mandaron a rezar”
Gustavo Bermúdez volvió a hablar en los medios después de años de bajo perfil, y lo hizo con una confesión íntima y estremecedora sobre unos de los momentos más crudos que le tocó atravesar. En su visita a Vuelta y media (Urbana Play), el actor recordó la enfermedad que atravesó su hija Manuela cuando apenas tenía seis meses de vida.
El ex galán de Celeste no esquivó la emoción al revivir ese momento límite, cuando los médicos prácticamente se dieron por vencidos y la fe se convirtió en la única salida a la que aferrarse. “Mi hija más chica tuvo un rotavirus a los seis meses. Estaba blanca, hipotermia, todo mal. La doctora nos dijo que no se podía hacer nada. ´Recen´, nada más”, contó, con la voz quebrada, en el programa de Seba Wainraich.
A pesar de no definirse como un hombre religioso practicante, Bermúdez admitió al conductor del ciclo que en esa situación límite con su hija encontró refugio en la fe. “Por más ateo que seas, hay un momento en que mirás al cielo y decís: no importa de qué religión, ‘Dios, ponete la diez’”, relató, visiblemente conmovido.
El actor remarcó el poder que puede tener la religión en contextos desesperados: “Para mucha gente es un sostén. Conozco casos donde aferrarse a la religión los sacó de lugares muy oscuros. Todo lo que te haga bien, sin dañar a nadie, está perfecto”.
Hoy, con sus hijas grandes, Camila y Manuela, y disfrutando de un presente laboral renovado, Bermúdez forma parte de La cena de los tontos, la obra en la que entró para reemplazar a Mike Amigorena. Una llegada no exenta de polémica, dado los rumores que circularon en torno a la salida de su colega.
“Estoy muy contento. Me lo venían ofreciendo hace mucho y escapaba un poco del teatro porque sentía que me ataba, pero hay cosas que cuando caen, caen”, explicó Bermúdez sobre el presente que lo tiene de lo más entusiasmado, rodeado de las luces de la noche porteña y de la vida vibrante en la Calle Corrientes.
Y sobre las versiones de conflicto con Amigorena, el actor fue categórico y le restó importancia: “Escuché mucho del escándalo, pero no fue lo que yo viví ni lo que me comentaron los chicos de producción. Me dijeron que estuvo más que bien y simple. Fue un tema de contrato y nada más”.