RESIDENCIA
Las fotos de la casa de Eva de Dominici y el hermano de Penélope Cruz en Estados Unidos
Instalada desde hace varios años en el vibrante corazón de Los ÃÂngeles, Estados Unidos, la actriz Eva de Dominici ha seleccionado este punto geográfico como el epicentro donde convergen tanto su vida profesional como personal. Allí comparte su día a día con Eduardo Cruz, hermano de la famosa actriz Penélope Cruz. Juntos han logrado construir un hogar cuyas paredes susurran historias de arte y ternura, un perfecto matrimonio entre un estilo moderno y toques rústicos que tejen una atmósfera única.
El reciente estreno de 'Homo Argentum', película en la queEva de Dominici ocupa un rol destacado, se ha convertido en el pretexto ideal para ofrecer una mirada tras las puertas de este refugio personal. Cada rincón es testigo y narrador de la personalidad inconfundible de la pareja. Grandes ventanales inundan los espacios con luz natural, mientras muebles fabricados en madera de alta calidad y objetos decorativos cuidadosamente seleccionados brindan calidez y un aire íntimo al conjunto. Más que un simple hogar, en esencia, es un laboratorio de creatividad que refleja el gusto y la pasión de ambos residentes.
Ubicada en una de las zonas más cotizadas de Los ÃÂngeles, la propiedad no sólo asombra por su arquitectura de líneas francas y materiales nobles. Lo que sin duda marca la diferencia son sus amplios ventanales que permiten que la magia del exterior fluya hacia dentro, llenando cada rincón de luz y amplitud. Las paredes, pintadas en tonos claros, combinadas con elementos en tonalidades neutras, fortifican esta percepción de espacio y libertad. Es notable cómo lo rústico se convierte también en un personaje principal, especialmente en el salón principal, donde viejos cuadros y mapas cumplen un rol protagónico entre lámparas retro, mesas de madera robusta y decoraciones en cerámica, todo conviviendo bajo la dicha de un maridaje de simplicidad y buen gusto.
La habitación principal—donde mejor se refugia la pareja—no se queda atrás en lo que respecta a este equilibrio. Una amplia cama con una cabecera de color negro, acompañada por mesas de luz y una ventana amplia que no se protege del sol de California que embriaga todo, es la definición viviente del minimalismo hecho hogar; pocos objetos, estratégicamente elegidos para contar una historia sin saturar el espacio.
Considerando el amor por su arte, Eduardo Cruz se ha asegurado de convertir una habitación en su estudio personal, un edén sonoro repleto de guitarras, ukeleles y comodidades para saborear extensas sesiones musicales. En más de un rincón, se topa el visitante con objetos de colección, testimonio visual del romance eterno entre el músico y su creatividad. Este rincón en particular ha sido constantemente señalado como el favorito de ambos.
El artificio culmina en un vasto jardín, que juega a ser un remanso bajo el cielo californiano, con una piscina que invita al agua a ser anfitriona de sus días de ocio e inspiración. En la confluencia de estos elementos arquitectónicos y naturales, Eva y Eduardo hallan la fórmula del hogar perfecto, un edén donde el sentido práctico de la vida cotidiana embelesa a la mente creativa, un espacio donde se puede ser y crear al unísono.