Nota de opinión
Momento complicado para el sector turístico
El turismo en nuestro país está atravesando un momento más que complicado, a la baja el turismo receptivo internacional (- 21%), y a la suba el turismo emisivo internacional (+ 29 %), cifras medidas interanualmente (Jun-24 a JUN-25).
En resumidas cuentas, vienen pocos turistas internacionales y se van muchos locales al exterior, o también se puede decir que exportamos pocos turistas e importamos muchos.
Lo mencionado implica que existirá un déficit en la balanza turística importante (aproximadamente serán alrededor, de mantenerse esta tendencia, de USD7 mil millones al finalizar el presente año), una cifra más que relevante si se pondera que el BCRA necesita imperiosamente hacerse de reservas para afrontar vulnerabilidades endógenas y exógenas.
Está en el gen argentino viajar, no obstante, no se entiende (por lo menos para quien suscribe la presente nota), que el Gobierno no realice gestiones para al menos minimizar el impacto negativo que esto genera para toda la economía nacional.
Y cuando hablo de impacto negativo, me refiero a los siguientes ítems: baja de empleo (10 empleos hoteleros por día se están perdiendo), cierre definitivo de bares y restaurantes, salida de dólares (sumamente necesarios para mejorar reservas y proteger vulnerabilidades internas y externas), empeoramiento de la performance impositiva (se recauda menos impuestos nacionales, provinciales y municipales), y afectación para todos los agentes económicos satélites de esta actividad (el turismo es transversal a una gran cantidad de actividades, desde panaderías hasta lavanderías).
La actividad (prácticamente una de las únicas no subsidiadas), está necesitando que se le preste atención, que haya una mancomunión urgente entre los sectores público y privado para encontrar soluciones potables en pos de mejorar la performance de este dinámico sector.
En lo que va del semestre del presente año, arribaron a nuestro país alrededor de 1 millón 100 mil turistas y salieron 2 millones 200 mil locales, o sea el doble de salidas que arribos. Asimismo, si lo cuantificamos en divisas, ingresaron 1520 millones y se fueron 3900 millones, es decir que por cada dólar que ingreso se fueron un poco más de 2.5 dólares.
La principal causa de este éxodo (que es multicausal), es un dólar barato y para esto no hay que haber estudiado economía en Harvard, la evidencia empírica demuestra que cuando el dólar está por debajo de su punto de equilibrio (por lo general en forma artificial o forzada).
Las salidas al exterior (turismo emisivo) se incrementan de manera casi exponencial, y como contrapartida, baja el turismo intranacional. Asimismo, hay mucho turismo a países fronterizos para efectuar compras de todo tipo, que en muchos casos valen entre el 30 y el 50% menos de lo que cuestan en nuestro país.
La mayoría de las veces se dice que los prestadores de servicios quieren salvarse en la temporada, en la que casi todos los destinos de nuestro territorio tienen estacionalidad marcada (o sea en su temporada alta reciben muy por encima del 50 % de lo que reciben en todo el año sea en invierno 45 días o en verano 90 días), pero en rigor de verdad en la actualidad esto no estaría pasando.
Los prestadores de servicios (hoteles y restaurantes, entre los más directos), han soportado aumentos hasta del 500 % en servicios esenciales como electricidad y gas, así como en cargas sociales, teniendo la misma pesada carga impositiva que en años anteriores.
Por otro lado, con un dólar que subió interanualmente Jun-24 / Jun-25 un 27%, mientras que la inflación acumulada mismo periodo fue de un 40%, con un gap de 13 puntos porcentuales (ni hablar del año anterior donde la inflación interanual fue del 117,60 % versus un dólar que subió un 28,45% para igual periodo), hace casi imposible poder competir con destinos trasnacionales, sobre todo los de cercanía.
Es imperioso que se comience a delinear políticas proactivas para un sector que sigue siendo mano de obra intensivo, generador de divisas y altamente dinámico y transversal a toda la economía. Todavía se está a tiempo para tener una temporada de verano que pueda mejorar la performance de la de invierno que no fue para nada ni cerca de óptima.
Argentina como destino turístico tiene todo para crecer, atractivos turísticos de jerarquía internacional y servicios competitivos en la prestación (no coyunturalmente en el precio), empero, necesita de una política a largo plazo sistémica, consistente y sostenible que pondere a todos los actores involucrados, de no ser así, seguirán los cierres y los despidos.
Por Licenciado Dardo Idiart.
M.B.A.