"Obedecí por miedo": el taxista condenado como cómplice de un robo rompió su silencio
27 minutos tardó una de las audiencias judiciales más cortas de la semana, ayer en la Sala 5 del Poder Judicial de Viedma. Leonardo Fabio Maiquén, un taxista de 51 años que vino de Los Menucos hasta esta capital, fue juzgado en un procedimiento abreviado por ser cómplice de un robo, agravado por ser poblado y en banda, con la participación de un menor y por el uso de armas blancas.
El trabajador al volante ayudó a Lucas Calfupan y a su compañero delictivo a huir hasta Patagones, tras atacar con cuchillos a dos hermanas enfrente de una tapicería, ubicada entre Bernal y Las Heras de esta localidad.
A sabiendas de que habían cometido un delito, Maiquén los llevó hasta Lorenzo Vinter de la ciudad maragata. De hecho, quedó uno de los cuchillos usados en el ilícito en el interior del taxi.
El taxista reconoció su participación y se acordó una pena de 100 horas de trabajo comunitario a acordar con el Instituto de Asistencia de Presos y Liberados (IAPL), que no se acerque a 50 metros a la tapicería donde sucedió el hecho y que fije un domicilio establecido, además de una sentencia de un año en suspenso.
Sin embargo, ante la repercusión pública después del juicio, Maiquén escribió un breve descargo en la red social Facebook, el cual después fue borrado. En este sentido, dijo: "Lo que me pasó le podía pasar a cualquiera, se bajaron mintiéndome que pasaban a buscar una ropa y seguía a Patagones".
"Obedecí por miedo, cuando me mostraron el cuchillo", agregó y completó: "Me dijeron 'si denuncias te vamos a cagar a tiros'. Todos los que trabajamos en el taxi somos presas fáciles".
Su manifestación tiene una lógica secuencial, ya que la Oficina de Investigación de Telecomunicaciones (Oitel) comprobó que Maiquén no tenía a ninguno de los dos ladrones como contactos en su celular, ni se habían intercambiado mensajes previamente, lo cual demostró que no hubo una "comunidad de acción".
Sin embargo, la fiscal Paula De Luque dijo que "existieron mensajes a sus familiares, de forma posterior al hecho, donde evidenciaba estar en conocimiento de que algo había ocurrido en ese lugar luego de que subió a esta gente, sin ningún tipo de reparo y sin luego haberse acercado a la policía para advertir esta circunstancia".
Para las autoridades judiciales, cualquier taxista normal hubiera dado aviso a la policía o al 911 sobre la situación, una vez que su integridad física no corriera riesgo, o mínimamente hubiera aportado el cuchillo que quedó en el interior de su taxi.