2025-08-12

Crimen en un departamento de Viedma: lo degolló, le dio 24 puñaladas y lo escondió debajo de la cama

La fiscal detalló los pormenores del caso que mantiene en vilo a toda la comunidad. En el trasfondo del asesinato hubo una compra-venta de cocaína. El acusado estará en prisión preventiva por espacio de cuatro meses.

En la mañana de este martes, concretó la audiencia de formulación de cargos contra un sujeto de 32 años, quien está acusado por homicidio agravado con ensañamiento. La víctima fue Gerardo Romero, el joven de la misma edad que apareció sin vida en la tarde del domingo pasado en un departamento de la calle Gasquet, en el barrio San Martín de Viedma.

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La fiscal Mariana Giammona relató ante el juez de Garantías, Adrián Dvorzak, que se le atribuye al sujeto el homicidio de Romero, tras pactar una compra de cinco gramos de cocaína. El cuerpo de la víctima tenía un corte profundo en el cuello y 24 puñaladas, por lo que se le agregó la figura de ensañamiento.

Previo a la audiencia desarrollada esta mañana, fuentes policiales y judiciales habían mencionado como imputado a Emanuel Alexis Olivares. Pese a esto, el magistrado aceptó el pedido de la defensa con el propósito de prohibir la divulgación de imágenes y el nombre del sospechoso. 

La autopsia practicada en horas recientes, también introdujo que el cuerpo no presentó signos de defensa, con lo cual no hubo una riña ni agresión recíproca. Hubo un golpe previo en la cabeza que inhabilitó a la víctima a defenderse.

Reconstrucción del hecho

La pareja de Romero, Geraldine Núñez hizo una denuncia por desaparición de paradero y dijo que se lo vio por última vez el jueves 7 de agosto, a las 21:50 horas, cuando se retiró de su domicilio en la calle 19, a bordo de una bicicleta.

La preocupación central fue que llevaba varios días sin dar aviso y que se dedicaba a la venta de cocaína, con los riesgos que implica esta actividad ilegal.

Se iba a encontrar con alguien y no regresó: ahí nació su preocupación por algún presunto ajuste de cuentas o incluso por una disputa de vieja data con un apellido conocido en Viedma, del mundo delictivo.

La Fiscalía llamó a distintos testigos, entre ellos clientes de Romero, y ninguno aportó datos que ayuden a encontrar al joven.

Hasta que el imputado, que en Telegram se hacía llamar "David" (nombre de fantasía), hizo una declaración espontánea ante la Brigada de Investigación y ante la sede fiscal, donde reconoció que Romero pasó por su casa de la calle Gasquet. Comentó que dejó su bicicleta adentro y luego se fue.

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La fiscal Giammona pidió un allanamiento en ese sitio, el cual fue concedido y se fue a la búsqueda de rastros con perros de rastrillaje. En primera instancia, la idea era seguir el camino que habría dejado la víctima y tratar de encontrarlo con vida: pero el escenario final fue espeluznante.

Cuando entraron a la casa, en la noche de este domingo 10, peritos del Gabinete de Criminalística notaron un olor nauseabundo. Siguieron adentrándose en la vivienda y comprobaron que estaba el cuerpo de Romero, debajo de la cama del imputado y envuelto en una cortina de baño.

Inmediatamente, se procedió a su detención y se hicieron más exámenes técnicos. En el living-comedor, se notó que estaba limpio y dio positivo al resultado de Luminol: allí había sido el asesinato.

Debido al estado de descomposición, familiares lograron reconocer a Romero por un tatuaje particular.

La vivienda quedó clausurada. Luego, se hizo una ampliación de allanamiento y se constató que el presunto asesino había consumido drogas después de matarlo. En una tapa de una lata había restos de marihuana y en una tarjeta quedaron rastros de cocaína.

Además, se supo que la víctima estuvo adentro del domicilio, ya que se sacó la campera con la que andaba.

Intento de coartada

Geraldine Núñez dijo que había tenido una conversación con el imputado, vía Telegram, para la transacción de cocaína. Luego intercambiaron números de WhatsApp. Allí, el imputado comentó que le iba a dejar el portón abierto para que pase directamente.

En un momento, a las 22:58 del jueves 7, el sujeto le puso un mensaje con la pregunta "¿Venís?" Esto fue tomado por los investigadores como un intento de cubrir sus huellas, para argumentar que nunca estuvo en su casa. Siguiendo esta hipótesis, el homicidio habría sido unos minutos antes, pasadas las 22:30.

La pareja de Romero lo llamó en todo momento, incluso le cargó crédito a su celular pensando que se había quedado sin abono, pero luego dejó de dar señales.

La ingesta de drogas habría sido un factor fundamental en el asesinato. El imputado habría usado una cuchilla de cocina para degollarlo, luego le dio 24 puñaladas y quiso ocultar el cuerpo en su domicilio.

El sujeto es chef, con lo cual por su profesión podría haber intentado cortar el cadáver, y se quedó en su intento. Vale subrayar que el arma homicida no fue encontrada, por lo que podría haberla descartado en un intento de echar por tierra lo cometido.

Pedidos de nulidad y decisión del juez

El defensor Camilo Curi Antún pidió la nulidad de todo el proceso, ya que dijo que su cliente fue inducido a autoincriminarse, violando derechos constitucionales. A su entender, la Brigada de Investigaciones le obligó a pasarle capturas y audios, y la Fiscalía, según su posición, lo llamó a testificar, pero siempre lo trataron como un sospechoso sin acceder a su derecho a tener un abogado.

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También se opuso a la calificación de que fue un homicidio con ensañamiento, ya que a su modo de ver no importa el número de heridas causadas, sino que no hubo una intención de tortura o de complacerse con la agonía.

La fiscal replicó lo expuesto y aclaró que "el norte de máxima era encontrar a Gerardo, no había una hipótesis concreta de que lo habían matado".

Asimismo, remarcó que no hubo allanamientos en cualquier lado, sino que la diligencia inicial en la calle Gasquet era para buscar la bicicleta de Romero y seguir un posible rastro a pie. Después se encontraron con el siniestro resultado. Se creía que no había existido un encuentro entre ambos.

El juez terminó dándole la razón a la representante del Ministerio Público Fiscal. Desestimó que el imputado haya sido inducido a una autoincriminación: "Nunca se le preguntó a dónde está el cuerpo ni dónde está Gerardo".

La declaración prestada en el marco del legajo no presenta ningún vicio ni anomalía. Nunca se buscó a Romero muerto, sino que la diligencia fue a los fines de seguir rastros. Además, recordó que en la noche del allanamiento el mismo señor abrió el portón y mandó a su perro a la casa de un vecino. Hubo una colaboración sin coacción y sus derechos fueron resguardados

"No hubo una investigación sesgada, en túnel, se fue a buscar una bicicleta y no a un cuerpo", relató y dio por formulados los cargos y una investigación penal preparatoria por el plazo de cuatro meses con prisión preventiva; es decir, la próxima audiencia clave será en diciembre. Por otro lado, mantuvo la imputación de ensañamiento, habida cuenta de que hubo 24 puñaladas.

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