La Escuela Industrial de Viedma se dispone a cambiar su imagen estética
Un desprendimiento del cielorraso en el auditorio del histórico edificio del Centro de Educación Técnica (CET) Nº 6 (ex Escuela Industrial Viedma) causó alarma y preocupación en la comunidad educativa, aunque rápidamente aparecieron las respuestas oficiales.
Si bien el hecho dio lugar a polémica, la directora del establecimiento, Sabrina Fabbri, rechazó algunos cuestionamientos hechos públicos brindando detalles a NoticiasNet sobre el estado edilicio de la institución, el modo en que se financian los proyectos actuales y los desafíos presupuestarios que enfrentan en un contexto de crisis social-económica.
“La gente confunde mucho y cree que la escuela recibe millonadas y no es lo real”, expresó Fabbri. En este sentido, destacó que “hace aproximadamente 30 años que no se pinta la escuela, no sólo el exterior, sino también el interior”.
Sin embargo, durante el receso escolar invernal, recientemente finalizado, con fondos específicos para mantenimiento menor y en articulación con el Consejo Escolar de Valle Inferior, se logró pintar la mitad de las aulas.
De cara al 60° aniversario de la institución, que se celebrará en enero de 2026, se inició una planificación para renovar la fachada del edificio. El proyecto comenzó modestamente con la intención de intervenir solo el frente del edificio. Pero la falta de fondos llevó a la escuela a buscar alternativas.
“Cuando vimos que no íbamos a tener financiación de ninguna parte, se nos ocurrió hacerlo desde lo institucional puramente con las debidas autorizaciones”, explicó la directora. Así, surgió un bono contribución con premios fabricados íntegramente por estudiantes de 5° y 6° año, en el marco de sus prácticas profesionalizantes.
Los premios —todos realizados en los talleres del colegio— incluyen una barra desayunadora con banquetas, un chulengo, una parrilla con bracero, una bodega para vinos y una mesa con veladores. “Ahí entra soldadura y carpintería”, detalló Fabbri, en referencia a la intervención directa de los alumnos en la creación de los objetos.
Respecto del muralista Juan Martín Kunisch, quien realiza intervenciones artísticas, y cuya actividad dio lugar a críticas en virtud de la caida del cielorraso, la autoridad docente de la célebre escuela pública, también dio explicaciones.
La renovación de la fachada es integral, “de esquina a esquina y del suelo hasta el techo” y el diseño es “100% colegio industrial”, con representaciones en 3D. En cuanto al financiamiento fue contundente: “Todo el proyecto se financia con el bono contribución de $5.000 y contempla el gasto de insumos de pintura, aerosoles y la mano de obra”.
En cuanto al desprendimiento en el auditorio reconoció que fue un episodio inesperado: “Esto como que nos paralizó porque realmente nadie se la vio venir. Nosotros tenemos una relación diaria con el Consejo Escolar y cualquier cosita la informamos. Pero esto fue raro, ni siquiera había algo visible”.
Fabbri finalizó la conversación con este medio con un llamado a la reflexionar sobre las críticas: “Entiendo que la gente es libre de opinar, pero también invito a pensar qué hace cada uno por el bien común”.