Viedma: procesión a San Cayetano en una jornada de fe, y repleta de pedidos
Una nutrida manifestación de fe se vivió este jueves 7 de agosto, en torno a San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo, que tuvo como epicentro la humilde capilla que lleva su nombre en el barrio Zatti, ubicada sobre la calle Mitre.
La marcha comenzó con la presencia de unas pocas personas, pero a medida que avanzaba el recorrido, se fueron sumando más fieles, dando lugar a una manifestación de fe sencilla pero profundamente significativa.
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La primera estación tuvo lugar en la casa de una vecina del barrio, una abuelita devota de San Cayetano, histórica asistente a las misas semanales, actividades parroquiales y procesiones del 7 de agosto. Por su avanzada edad, ya no puede participar presencialmente, y por eso la comunidad se acercó a su casa para rezar por ella y por todos los adultos mayores, en una señal de respeto y gratitud hacia quienes han sostenido la vida de fe en el barrio durante años.
El recorrido, marcado por una tarde fresca aunque soleada, continuó por distintos puntos del barrio. Una de las paradas fue en el centro de salud del lugar donde se rezó por el bienestar de la comunidad y por el trabajo cotidiano del personal sanitario. En ese punto, se evocó también la figura de don Artémides Zatti, el santo de Viedma, en un gesto simbólico que unió el carisma de San Cayetano con el testimonio de servicio del santo local.
Otra estación fue la plaza del barrio Zatti, donde se pidió especialmente por los jóvenes. También hubo una parada frente a la Escuela Secundaria Río Negro 18, justo mientras se desarrollaban clases, para elevar una oración por los docentes y por toda la comunidad educativa. Asimismo, frente a un supermercado de la zona, se rezó por los trabajadores y comerciantes, en un contexto social y económico difícil.
La procesión fue encabezada por el párroco local, el padre Luis García, quien durante el inicio del recorrido ofreció reflexiones centradas en la fe activa y en el testimonio de San Cayetano.
Entre los presentes estuvo también el obispo Esteban Laxague, quien llegó en bicicleta exclusivamente para sumarse a la procesión. Como su humildad lo caracteriza, caminó al final del grupo, mezclado entre los fieles, y al finalizar la actividad se retiró del mismo modo.
Al llegar la procesión a la capilla, el templo ya se encontraba lleno de personas que aguardaban la presencia del santo que había salido a caminar el barrio, para la celebración final.
La misa fue celebrada por el padre Luis en la que el lema “Peregrinos de la esperanza” cobró vida en las calles del barrio. A través de cada estación, cada oración y cada paso, la comunidad renovó su compromiso con el otro y su fe en tiempos difíciles.