VIEJA PELEA
Susana Giménez ventiló la verdad del tapado y su pelea con Graciela Alfano: “No voy…”
Marley y Susana Giménez regresaron con el programa Por el Mundo, viajando a Estambul en lo que fue un estreno que mezcló humor, anécdotas y aclaraciones sorprendentes. En medio de un paseo por la vibrante ciudad turca, una pregunta de un seguidor de Susana trajo nuevamente a colación un tema recurrente del espectáculo argentino: ¿De quién era realmente el famoso tapado atribuido a María Julia Alsogaray?
Entre risas y recuerdos, Susana Giménez evocó el día de las fotos en compañía de la legendaria Graciela Borges. Ella recordaba su abrigo de zorro plateado mientras Marley, con su habitual humor, se quedaba sorprendido por lo detallado de la anécdota. Sin embargo, esta reminiscencia abrió la puerta a viejas historias, malentendidos y hasta picas personales.
Susana, con su toque inconfundible, dejó claro que no permitirá que se perpetúe una versión incorrecta de los hechos: "No toleraré que continúe el cuento de que el tapado le pertenecía, ella no estaba presente". Estas palabras no hicieron sino reflejar la distancia irreconciliable entre Susana Giménez y Graciela Alfano, quien de hecho fue tema de conversación durante el viaje. Marley, al indagar sobre la posibilidad de reconciliación, recibió una respuesta tajante y definitiva: nunca fueron ni serán amigas.
Además, la conversación derivó naturalmente al mencionar un incidente intrigante y escandaloso del pasado: la alegada brujería practicada por Graciela Alfano en contra de Susana Giménez. Recordó vívidamente cómo un grupo de jóvenes se acercó hace años confesando haber sido contratados por Alfano para ejecutar lo que llamaron un "trabajo de muerte", un relato que Susana relata con seguridad, insistiendo en la cifra de cinco mil dólares desembolsada para un infortunado propósito.
A pesar de los años, Susana Giménez sigue demostrando agudeza y tiene clara la línea entre anécdotas y realidades, sin ceder ni un espacio para que las disputas viejas se resuelvan con un simple "perdón". Muy al contrario, reforzó su posición con su característico humor punzante, dejando bien claro que ni el tiempo ni las distancias cambiarán su postura sobre con quién compartir un abrigo, al menos en sentido figurado.