Intento de homicidio en San Javier: se cayó la hipótesis de daños contra su auto y un antecedente clave
Ayer se desarrolló la segunda audiencia del juicio contra Richard González Conrado, el paraguayo que atacó con una escopeta a un jornalero de 27 años, el 22 de julio del año pasado en San Javier.
Marcos Quiroga, quien se animó a salir para frenarlo, recibió un proyectil que lo dejó al borde de la muerte y luego debieron amputarle su brazo derecho.
En la jornada judicial, que hoy continúa con los alegatos de las partes, habló la subcomisario Magni Drebnieks, quien era jefa del Cuerpo de Investigaciones de Viedma, y estuvo a cargo de las diligencias iniciales.
En su relato, detalló: "En horas de la mañana (del 22 de julio de 2024) recibí un WhatsApp de Valeria Cejas, jefa de la Unidad 41, para hacer un relevamiento con cámaras. González Conrado todavía no se podía encontrar, recorrimos los caminos. Se movilizaba en un Renault Fluence blanco. Cerca del mediodía se lo vio en una chacra del camino 17 de San Javier. Chacra de la familia Mesa".
Acto seguido, narró: "El auto estaba debajo de un tinglado de madera y quedó personal en prevención entre los caminos 16 y 17. Me dieron la orden de detención, de allanamiento del domicilio y de requisa del vehículo. No había nadie en la vivienda principal y atrás había piezas donde se quedan trabajadores de la cebolla. Ahí estaba González Conrado. Se le explicó la diligencia, le dijimos que tenía pedido de detención y no opuso resistencia".
Drebnieks recordó que el tirador estaba preocupado por una suma de dinero que tenía en este alquiler y pidió que se la entreguen a un amigo. Se secuestró su celular, donde se pudo recuperar el mensaje de que no estaba arrepentido de lo que pasó y se hicieron inspecciones en el Fluence. "Solo había bolsas de cebollas vacías", dijo la jefa policial, al mismo tiempo que el mismo González Conrado "manifestó que el arma la había dejado tirada cerca de la entrada de San Javier".
La parte más importante del relato vino después. Ahí desestimó que el móvil del ataque haya sido un daño contra su rodado. "El vehículo estaba entero, lo único que tenía era barro y suciedad. No tenía ningún detalle de nada (echa por tierra que le hayan arrojado un ladrillazo)", comentó.
En cuanto a la búsqueda de la escopeta, no se llegó a encontrarla. Pasadas las 18 horas ya no había luz solar, por lo que se rastrilló al día siguiente, desde el camino 20 y ruta 3, hasta los canales con aguas turbias. Se recorrió todo alrededor y no se encontró nada. Los canales median dos metros y un metro de agua sucia, lo que dificultó las tareas.
La defensa de Graciela Carriqueo indagó sobre el punto de que el auto "estaba entero". Y la subcomisario insistió: "Lo encontré entero, no tenía ningún daño ni ningún choque, con todos los cristales, tenía barro y suciedad en el guardabarros nomas".
NoticiasNet supo de un episodio que habría ocurrido apenas dos meses antes, donde González Conrado sufrió una puñalada en su cuello. Se salvó de milagro y no hizo ninguna denuncia penal al respecto, por lo que podría llegar a tener relación con este intento de homicidio, por revanchismo.