Pozo Salado y su rica historia arqueológica: “Es una única huella en el mundo de esta ave”
Pozo Salado, a unos 130 kilómetros de Viedma, no es solamente un lugar que se destaca por el paisaje marítimo, los supuestos submarinos nazis hundidos y la tranquilidad que ofrece dentro del Área Natural Protegida de Caleta de los loros, sino también por su aporte a la historia.
El balneario tiene una riqueza que puede trasladar a los visitantes sin escala a la época de animales prehistóricos que habitaron la región, con descubrimientos que marcaron un antes y un después.
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Sergio Méndez, el único habitante estable que tiene el balneario, es parte primordial en cada paso que da. No solamente porque ha hecho descubrimientos, muchas veces acompañado de guardafaunas, sino también porque oficia de guía. Conocedor de la zona, es una consulta permanente por parte de los investigadores. Además, porque también les da alojamiento en Los Alpatacos.
NoticiasNet tomó contacto con Méndez, quien contó que viene con esto desde 2020, cuando uno de los guardafauna -Andrés Ulloa-, encontró una rastrillada de huellas en 2020 y que tres años después se conoció que se trata del 'ave del terror'. Luego bautizada como Rionegrina pozosaladensis. Un hallazgo que data de ocho millones de años, y que generó intriga en investigadores que publicaron en Nature, una prestigiosa revista internacional dedicada al rubro.
“Nosotros avisamos cuando la encontramos, pero no nos dieron mucha bola. Empezamos a movernos para que hagan algo, porque después yo encontré otras cosas, otras huellas, y ahí recién se comunicaron. Me llamaron de Cultura, luego llegó un geólogo que hizo la publicación a nivel internacional en la revista de ciencia Nature”, arrancó.
Sobre el descubrimiento, mencionó: “Es una única huella en el mundo de esta ave, y está en Pozo Salado. Hace unos meses, en función de las huellas que se encontraron, con todas las medidas, el escaneo, y demás, se dio a conocer. En abril tuvimos una expedición con la televisión pública de Japón, también del Museo de Tokio y el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, Universidad Maimónides y (el) Consejo Nacional de Cienca y Tecnología (Conicet)”.
Haciendo hincapié en el hallazgo, expuso: “El 'ave del terror', lo habían descubierto en Estados Unidos, pero la de acá es más antigua, la más grande de la especie fororrocos. La de mayor tamaño lo descubrió en la Patagonia Guillermo Aguirrezabala, y lo denominó Kelenken Guillermoi. Vino un geólogo del gobierno de Río Negro a hacer el estudio de la huella, el geólogo Ricardo Melchor. Yo le hice la expedición y él fue quien llevó adelante el estudio”.
“También tomó muestras de cenizas volcánicas del acantilado, y con eso se pudo datar. Pudieron descubrir que todo lo que está por debajo de esa ceniza volcánica tiene entre 8 y 25 millones de años. La ceniza volcánica está 25 metros arriba de la plataforma marina, de la playa. Una vez que se dio ese paso presentó un paiper a nivel internacional y fue un boom”, marcó.
Sobre eso que se generó entre los especialistas, comentó: “Es la única huella en el mundo. Pero esto ocurrió 2 o 3 años después de que se encontró y se insistió. Yo fui uno de los promotores para que le den bola, que investiguen. Porque no es solamente esa huella, encontré muchas otras huellas de otros animales”.
“Yo pasé el 2020 solo ahí, salía a caminar, y encontré muchas cosas, y ahora son objetos de investigaciones científicas. Yo les organizo las expediciones, tengo el vehículo para hacerlo, los llevo, los traigo... los alojo en mi casa, y en el 90 por ciento de los casos no les cobro más allá de los gastos de nafta y comida”, dijo.
Qué se sabe de esta especie
En la presentación que realizó Melchor para Nature, expuso: “Las ‘aves del terror’ comprenden el grupo más destacado de la avifauna cenozoica sudamericana y se han considerado depredadores dominantes. Sus hábitos terrestres se infirieron mediante la reducción de sus extremidades anteriores y su elevada masa corporal”.
"Los forusrácidos se consideraron funcionalmente tridáctilos, con tres dedos II-IV relativamente cortos y un dedo I pequeño y elevado. La función de las falanges ungueales del dedo II ha sido debatida, incluyendo su utilidad para la retención o el apuñalamiento de presas. La preservación incompleta o la falta de preservación de los huesos del pie ha dificultado la comprensión de la evolución y la diversificación de los Phorusrhacidae", sentenció en su escrito.
Regresando a la charla con Méndez, aclaró: “Fue del depredador top de esa época. El depredador top del mioceno en todo Sudamérica fue el ‘ave del terror’. No existía el tigre diente de sable, que ingresó millones de años después. Ahí si se convierte el tigre diente de sable en el depredador mayor, pero el 'rey de la selva' fue el ‘ave del terror’”.
“Tenemos la suerte de que la única huella del mundo se encuentra en la Patagonia, acá, y no es una huella, es una rastrillada, un camino. Según el informe, era una zona de agua dulce y de árboles. Después, con la era de hielo, el lugar se sedimentó, y estuvo millones de años tapado, y ahora se fueron descubriendo y la suerte de poder encontrarlas”, marcó.
“Lo loco es que vos te paras ahí y parece que pasó caminando una gallina gigante...Acá es arcilla, y esa capa debe tener 8 a 10 centímetros. Lo loco de esto es que tenía una garra tan grande que pasó la arcilla. Cuando sube la marea entra agua por debajo de la marca de la pata por intermedio de la garra”, mencionó.
"El nombre, -Pozosaladensis- yo se lo pedí al biólogo. Yo le dije: 'Te voy a acompañar en todo, a buscar, pero lo único que te pido es que el nombre sea referente a Pozo Salado, que es de donde es la huella. No le pongan el nombre de 'Juan Pérez', ni nada de eso’”.
Por otro lado, explicó que hay muchas huellas que todavía no se saben a qué corresponde. En sus caminatas siempre queda impactado con las novedades, que no se terminan. En esta pasión que lleva en su sangre, cada vez que sale a recorrer, Sergio se pone cara a cara con la historia viva que tiene a Pozo Salado como epicentro de las miradas del mundo.