2025-07-24

PULSO ARTÍSTICO

Rodolfo Guerrisi, acuarela, pasión por el arte y la medicina en Viedma

El artista atraviesa un lindo momento y lo brinda a la comunidad.

Rodolfo Guerrisi es un reconocido artista plástico de la ciudad de Viedma que viene dedicando su vida a explorar los matices del arte, destacándose especialmente en la técnica de la acuarela. Desde 1995, Guerrisi encontró en esta forma de expresión una luz y dinámica que lo atrapó, llevándolo a incursionar también en otras técnicas como el óleo, acrílico y pasteles.

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Su vínculo con el arte se remonta a su infancia, gracias a la influencia de su padre, un amante del arte que, en las décadas de 1940 y 1950, recopiló materiales de escuelas panamericanas de arte. Fue durante sus estudios primarios que Guerrisi descubrió este legado familiar, sumergiéndose en un mundo de creatividad que nunca quiso abandonar. Aunque tomó varios cursos, se considera un autodidacta en su arte.

En conversación con Pulso Artístico de NoticiasNet, Guerrisi comentó que "fue gracias a mi papá que llegué al arte y en particular a la pintura porque cuando él era soltero, en los años 40 y 50, había escuelas panamericanas de arte que tenía grandes profesores y se estudiaba a distancia. Todo ese material quedó en mi casa y un día, en la época de la escuela primaria, descubrí todo eso, los ejercicios con grandes dibujantes de la época, que realizaban las revistas Dartañan, El Tony, etc había varios dibujantes. A partir de ahí entré en un mundo que no me lo quería perder, para mi fue una apertura, si bien he tomado cursos siempre me hice solo, me considero un autodidacta”. 

La pintura representa para Guerrisi no solo una vocación, sino una forma de conexión emocional, equiparándola a disfrutar de una buena comida y una cerveza: "Para mí, pintar es como si me pusieras una pizza de muzarella con jamón y queso, y una cerveza. Esa es la sensación que me da el arte". A pesar de su amor por la pintura, el artista también mantiene un vínculo constante con la medicina, su otra gran pasión.

Desde los años 90, Guerrisi comenzó a especializarse en la acuarela, estudiando a maestros del pasado y aprovechando los recursos que ofrece Internet. Con más de 20 años de trayectoria, su primera exposición tuvo lugar en el año 2000 en "Amigos de lo Nuestro", donde logró un éxito rotundo y vendió varias obras. Desde entonces, ha continuado exponiendo en diversas galerías de la Comarca, Buenos Aires e incluso en Italia.

Su obra abarca una diversidad de géneros, desde lo paisajístico y urbano hasta la abstracción impulsada por ideas y estímulos cotidianos. Recientemente, por ejemplo, a partir de un sueño se inspiró en cascos etruscos para crear una pieza fusionada con una pera, mostrando su capacidad para conectar ideas aparentemente inconexas a través de la pintura.

Guerrisi también comparte su pasión enseñando en un taller de acuarela que lo mantiene activo desde hace 24 años en "Amigos de lo Nuestro", espacio ubicado en calle Rivadavia, entre Mitre y Alvaro Barros de Viedma. Allí, los miércoles de 16 a 18 horas, recibe a amantes del arte que buscan aprender y disfrutar de esta técnica.

Con planes de realizar una nueva exposición en noviembre, Guerrisi se siente optimista sobre el futuro del arte en tiempos inciertos, enfatizando la importancia de fomentar la creatividad como una vía de curación. Además, está considerando hacer una demostración en vivo, una experiencia que atrae la curiosidad del público y transforma la creación artística en un acto colectivo que promueve el bienestar.

Al respecto, comentó que “tengo que coordinar con la gente de Cultura, si hay lugar me gustaría hacer una muestra para noviembre de este año. Actualmente estoy juntando trabajos, hay parte de una muestra que presenté en “El Gato Negro”, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tengo ganas de mostrarla con algunas cosas nuevas”.

Según manifestó, “sería lindo cerrar el año con eso, otra idea es pintar en vivo, hay una posibilidad de hacerlo en la Legislatura de Río Negro. La idea es pintar en vivo, mientas se filma y proyecta en una pared, algo de una hora o 40 minutos. Lo que tiene el vivo es que produce gran atracción, como ocurrió en Caminos del Cacao, que pinté con vino y chocolate”.

Para cerrar, manifestó que “meter a la gente en el camino del arte es una vía de curación, sobre todo para estos tiempos que vivimos. Es preferible ponerte a pintar que estar consumiendo algo, la sensación es de placer y carga positiva, eso lo brinda el arte”. 

Con una filosofía que abraza la vida y el arte como un camino hacia la felicidad, Rodolfo Guerrisi continúa inspirando a quienes se cruzan en su camino, deseando que todos puedan experimentar el bienestar que el arte puede ofrecer.

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