Es maratonista de Viedma y ganó la carrera más importante: atravesar el cáncer con el deporte como pilar
El deporte “sana, salva y libera” así lo describe Romina Redolfi, corredora de la capital rionegrina que se preparó para correr el desafío más importante de su vida. No se trata de una maratón en la que hay que llegar primero, o un Juego Olímpico, el deporte apareció casi en simultáneo cuando le diagnosticaron cáncer.
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Empezó a practicar la actividad con la idea de hacer caminatas, pero con el correr de las semanas se terminó enganchando con el grupo, y lejos de quedarse en su zona de confort, se anotó para su primera carrera.
Para ella, necesitaba un apto médico, es por eso que, en un control de rutina, fue con su ginecólogo para, entre otras cosas, solicitar el permiso médico para la carrera. Se realizó una mamografía de rutina, y con ella llegó el diagnóstico que le dio un giro a su vida: cáncer de mamas.
“Me aferré fuerte al running, es importante la detección temprana y hacer los controles en tiempo y forma. Siempre pensaba que a mí no me iba a pasar, y por supuesto que fue un baldazo de agua helada, pero de apoco lo fui entendiendo”, explicó Romina en el programa “En el Ángulo” de Radio Noticias, conducido por Facundo Herrera.
“No hay que tenerle miedo a la palabra cáncer, muchos la asocian con la muerte, pero a mi me tocó transitar ese proceso y me sostuve con tres pilares fundamentales que fueron: elegir un equipo médico en quien confiar siempre, el segundo pilar mi familia, mi círculo intimo de amigos, y el tercer pilar la actividad física y ese grupo social donde iba a ser yo y a pesar de lo que me estaba pasando, yo era una más, no era ninguna enferma, y me llenaba de energía” explicó con emoción.
Lejos de detener su rutina ante una de las noticias más impactantes de su vida, decidió redoblar los esfuerzos para poder cumplir su deseo de seguir corriendo. “Hablé con mi profesor, y él me dijo que sigamos entrenando hasta que se confirme, y cuando me llegó el diagnóstico se lo conté a el y a mis compañeros, nadie me miraba con lástima, pero me acompañaban”.
“Lo que más me impidió fue la cirugía, pero al principio. Pero yo soy muy inquieta, paré de correr, pero a los 15 días comencé en casa a estirar, luego a correr y ya con el alta de la cirugía comencé a correr con el grupo” destacó.
“Con la quimioterapia tuve que regular la energía, me cansaba, pero nunca me lo prohibieron. Incluso me autorizaron para participar de carreras. Depende de como uno se lo toma, no es todo tan bonito, es un proceso, pero tampoco todo tan malo. Vas a tener días malos, pero no lo son siempre, está bueno conocer sus límites físicos y hacer lo que te da el día”.
“No todos van a ser deportistas de elite, pero cada uno se pone sus objetivos. Siempre uno se plantea una pequeña motivación para seguir. Yo quería correr, como sea. Eso me lo enseño mi profe Guille de Lobo Run, hacer hasta donde se pude, esa motivación, donde uno se aferra”.
“Yo quiero ir y llegar, no importa el puesto. Tener mi medalla y llevar mi bandera rosa. Que me la hice para mi primera carrera, porque ahí muestro el lazo y el lobo de la manda, para decir esto, ‘con cáncer pude hacer esta carrera’”.
“Yo siento que gano, gano todos los días, esta semana tenía otros planes, pero estoy acá. Yo digo que soy una sobreviviente más, porque hay muchas mujeres. Al principio me pareció arrogante esta palabra, pero sobrevivir es vivir tras algo muy adverso y la enfermedad es un nuevo punto de partida”.
“Muchos dicen ’sos una guerrera, una luchadora’, y a mí me gusta, pero el sobrevivir es sacarle eso bélico a la enfermedad, es día a día encontrarle el sentido” explicaba en relación a su punto de vista y exclamó: “ojalá este simple testimonio pueda ayudar a quienes estén en una situación similar".
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