Moto remís en La Comarca: “Soy mujer, tengo dos hijos y esta es mi forma de salir adelante”
Aunque el servicio de moto-remís no está oficialmente habilitado en la comarca Viedma-Patagones, una vecina lo utiliza como herramienta para salir adelante y ya cuenta con una clientela fiel. La historia de Grey’s, la conductora detrás de Pink Taxi, plantea interrogantes sobre la regulación, la seguridad y las alternativas laborales en contextos de crisis.
“Este trabajo surgió ante la necesidad económica que estoy atravesando para cubrir las necesidades básicas del hogar. Soy mujer y soy el único sostén de mi casa, tengo dos hijos a cargo”, explicó Grey’s en diálogo con NoticiasNet.
Relató que durante un tiempo se dedicó al trabajo doméstico, pero las extensas jornadas la alejaban de sus hijos: “Estuve trabajando de servicio doméstico pero me llevaba muchas horas lejos de mis hijos y tenía que dejarlos solos”.
Frente a esa dificultad, optó por poner en marcha una alternativa con lo que tenía a mano: su moto. “Uso mi medio de movilidad como motoremis. Soy consciente que es una prestación social que no está habilitada porque, si bien hay motomandado y delivery, moto-remís no está habilitado”, reconoció.
Sin embargo, el servicio encontró rápidamente aceptación. Grey’s solo transporta a mujeres y destaca que hay un sector de la comunidad que lo valora y lo prefiere: “Ellas están muy conformes. Me han dicho que la mayoría de los taxistas son hombres y que por ahí, en algunos casos, no tienen mucha confianza para subir a un auto. Que sea una mujer les transmite más confianza”.
Además de la percepción de seguridad, hay otra razón de peso para muchas pasajeras: el costo. “El precio es más económico que un auto remis o un taxi. Muchas van a trabajar y por ahí usan el servicio todos los días, y les viene bien”, sostuvo.
Grey’s asegura que cumple con todos los requisitos mínimos para circular: “La moto la tengo toda en regla, tengo todos los papeles y llevo siempre dos cascos. No he tenido inconvenientes en la calle ni con personas”.
Finalmente, dejó una reflexión que interpela tanto al sector político como a la ciudadanía: “Estaría bueno que se habilite el servicio, porque es una propuesta más económica que un taxi y una salida laboral”.
La situación de Grey’s deja planteadas varias preguntas: ¿Debe el Estado habilitar servicios alternativos en un contexto de emergencia económica y falta de empleo? ¿Puede regularse una propuesta así sin comprometer la seguridad vial?