Bachillerato Popular 2 de Enero: el incansable trabajo de profesores que buscan brindar herramientas
En medio de un sistema que a diario deja a personas afuera del circuito, existen otras que luchan incansablemente para revertir esa situación. Que le ponen el hombro y el pecho a cuestiones que deberían ser atendidas por otro lado. Situaciones complejas a nivel nacional, pero que se replican en Viedma, con los boulevares como un cordón cada vez más pronunciado.
En 2019 comenzó a gestarse el Bachillerato Popular 2 de Enero, el cual empezó a funcionar en marzo de 2020, justo con la pandemia. Tiene tres divisiones: un de primero, otro de segundo y de tercero, con un plan de estudio que dura 3 años, y está destinado a personas mayores de 18 años que hayan terminado la primaria. Actualmente concurren unos 30 estudiantes.
NoticiasNet habló de este incansable trabajo con Paula Cecchi es una de las profesoras que está a cargo de esta iniciativa que no deja de crecer a pulmón, contra viento y marea, de manera autogestiva. Uno de los grandes logros se dio en 2023, cuando obtuvieron el reconocimiento oficial como Escuela de Gestión Social por parte del Ministerio de Educación.
Consultada por los requisitos para anotarse, contó que, además de lo mencionado: ser mayor de 18 años y haber terminado la primaria, enfatizó que no es necesario vivir en el barrio. Incluso, pueden concurrir personas que ya haya empezado el secundario en otro lado y necesite completarlo. "Pueden concurrir de cualquier parte de la ciudad, cualquiera que tenga ganas de estudiar, aunque mayormente provienen mayormente del barrio 2 de Enero, del loteo Silva, Lavalle, Mi Bandera, Esperanza, IPPV, Las Flores...todos los barrios cercanos", explicó.
—¿Cómo es dar clases en un barrio popular?
—Se presentan desafíos que tienen que ver con los procesos de precarización, de la vida en el barrio, que se agudizan en relación a otras zonas de la ciudad. Por ejemplo, cuando se anegan las calles y no es posible transitar para llegar a la escuela, problemas vinculados a la falta de condiciones habitacionales dignas para los estudiantes, la calefacción y, a la vez, una historia de organización popular que hace que existan estos barrios, y también hace que exista un proyecto educativo como el Bachillerato Popular 2 de Enero que busca poner en valores esos saberes, esas experiencias. Construir en diálogo y fortalecer ese proceso de organización popular de los barrios.
—¿Se contemplan ciertas cuestiones?
—Como pasa no solamente en esta escuela, sino en muchas escuelas, las situaciones y condiciones de estudio de les estudiantes se ven atravesadas por múltiples desigualdades que, como escuela, en principio, buscamos conocer, caracterizar para poder acompañar, construir redes y articulaciones con otras instituciones cuando eso es requerido por la complejidad de las situaciones que les estudiantes abordan o atraviesan.
—¿Tienen las mismas materias que en cualquier secundaria?
—Sí, son las que corresponden al plan de estudio de los CENS (Centro de Estudios de Nivel Secundario) en la provincia de Río Negro, pero abordadas a partir de una discusión colectiva entre docentes, también contemplando las particularidades de les estudiantes de manera de incorporar temáticas que son relevantes para el fortalecimiento de la organización del barrio y también los procesos de organización de les estudiantes, de reflexión e intervención sobre su propia realidad en los ámbitos laborales, domésticos, etc., trabajando desde una perspectiva feminista, desde la educación popular que plantea Paulo Freire, orientada a la transformación social y a la eliminación de las relaciones de opresión en nuestra sociedad capitalista. Una perspectiva que atraviesa las distintas materias y el curriculum que se va construyendo.
—¿Se hace complejo conseguir profesores por las condiciones que se plantean?
—Los profesores somos militantes del proyecto, no percibimos salario por el momento, tampoco contamos con fondos. El Ministerio de Educación no ha destinado fondos para nuestra escuela aún siendo una escuela de gestión social, entonces sostenemos la escuela desde un trabajo de compromiso militante que hoy por hoy es gratuito y a través de distintas actividades que realizamos para recaudar fondos para ir mejorando las condiciones de estudio general.
—Claramente hay una pata que no está sosteniendo la estructura
—Entendemos que el Estado es responsable de garantizar los derechos de quienes construimos y sostenemos ese espacio cotidianamente, de tener condiciones dignas de estudio de les docentes en relación a los derechos laborales también. También para quienes vienen, en esos barrios de la ciudad a una vivienda y a una ciudad digna. A la vez, entendemos que la posibilidad de acceder a esos derechos cuando no están garantizados es a través de la lucha por ampliar esos derechos, para que sean garantizados para quienes históricamente han sido excluidos.
—En el barrio, que fue creciendo sin planificación, también hay una lucha por la tierra...
—Sí, el bachillerato, este proyecto surge en vinculación con una organización territorial que se conforma medio en el mismo momento en el barrio 2 de Enero, y que sigue trabajando allí también, que es Wallmapu Rebelde. Está vinculada a la lucha por la tierra y a los derechos de los vecinos del barrio.