2025-06-25

Javier Correa repasó su carrera olímpica, su presente y el después de una carrera en la elite deportiva

El primer ganador de un Diploma en Juegos Olímpicos de mayores para la Comarca Viedma-Patagones, repasó su inicio con el deporte y su vida hoy fuera del agua.

El pasado lunes 23 de junio, se conmemora el día del deportista olímpico, y fue la oportunidad perfecta, para que el palista Javier Correa, representante en Atlanta 1996, Sidney 2000 y Atenas 2004, pase por los micrófonos de Radio Noticias y repase parte de su carrera, sus inicios y su presente fuera del agua.

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“Un Juego Olímpico tiene sus particularidades. Reúne a todas las disciplinas olímpicas, ahí nos encontramos deportistas de todo el mundo, de distintas disciplinas, entre los argentinos nos encontramos también, nos vemos con deportistas de otras provincias de nuestro país que nos representan, en otros deportes” explicó.

“Empecé a entrenar de la mano de ‘Batata’ Vergauven, de Pikín Martinovic, de Luis Marelo. Aquella camada empezamos ahí medio como jugando acá en el río. En el año 1996 fue mi primera oportunidad de estar en un juego olímpico” sentenció.

“Fue medio rápida, digamos. Una carrera hasta entrar en el equipo nacional juvenil, después en el equipo de mayores. Y en el año 96 ya fui a los Juegos de Atlanta, que fue toda la novedad, con 17, 18 años, recién cumplidos”.

“Creo que nos ha tocado momentos en contextos diferentes, con realidades distintas. Una vez lo escuché a Wos, cantante, decir algo, porque le hicieron una pregunta parecida. Si de ninguna manera me voy a comparar con él, pero lo que dijo, en relación a que él se sentía como tocado por la varita, dijo algo que me quedó dando vueltas, que sí, obviamente hay todo un contexto, hay un montón de posibilidades que se presentan, y hay algo de la propuesta individual, pero hay algo que tuviste suerte también, porque a todo eso hay que sumarle que las cosas se den.  Más allá del talento, del esfuerzo y del trabajo que todo eso implica, tiene que coincidir”.

“Los 15 años que estuve entrenando he visto pasar muchos deportistas, compañeros de equipo, con mucho talento, gente de acá con muchísimo talento, con mucho trabajo, pero que hubo cosas que no se le han dado, y que no tuvieron el respaldo, y que no tuvieron el recurso en el ámbito en el que se manejaban para poder sostener algunas situaciones, recursos afectivos, fechas de competencia en los momentos que mejor estaban, y competencias decisivas, y ahí roza la suerte”.

Su mirada al canotaje actual

“Sigo consumiendo canotaje, obviamente, y entiendo la Olimpíada como el periodo de ese intermedio entre juego y juego. Tengo amigos que están más involucrados que yo hoy en la actividad concreta, y bueno, y tenemos nuestros intercambios”.

“Por ahí sí me sentía ahí reflejado cuando los escuchaba, cuando escuchaba a Agustín (Vernice) ahora en los Juegos, hacer sus planteos previos a la competencia, hacer sus balances posteriores, no solo en este último juego, sino en el anterior también”.

“De alguna manera me animaba ahí a pensar un poquito qué era lo que estaba sucediendo, inclusive hasta anticiparme algunas cosas en relación a los miedos, a los nervios, a todas esas cosas que pasan en ese momento, antes de ir a una final o en el momento de la semifinal, que es donde, de alguna manera, en un momento de tu carrera, te estás jugando”.

¿Qué pasa después?

“El qué pasa después es una gran pregunta para todos los deportistas, y más cuando están después de dos, tres Juegos Olímpicos, una cierta cantidad de años, que tienen que empezar a pensar en el después”.

“Cuando uno está en la carrera deportiva, prácticamente no tiene muy en cuenta el qué pasa después. Los objetivos son muy concretos, con periodos, un periodo olímpico dura cuatro años”.

“Y qué pasa después es difícil, difícil retirarse también del deporte de alto rendimiento, porque el alto rendimiento es casi una cosa parecida a una adicción, donde las metas, digamos, no terminan nunca, porque ganar es un objetivo, pero una vez que ganaste plantean otros, que es ganar dos veces, ganar tres veces, hacer récord de esto, del otro, etcétera, no terminan. Y en algún momento ya empieza a no ser tan sano, digamos”.

 “Y es el momento donde uno empieza a debatirse, bueno, ¿sigo, no sigo? ¿Qué pasa después?, porque uno lo que sabe hacer es entrenar ocho horas por día, y de golpe te encontrás con otra pelea. Entonces es un tema complejo, digamos, y bastante particular en cada deportista”.

“Yo creo que hubo un periodo largo de búsqueda, de andar dando vueltas, vas encontrando cuestiones en las que ves algún sentido más profundo. Ojalá todos pudiésemos lograrlo, yo hoy me siento cómodo con lo que hago y puedo vivir de eso” finalizó.

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