Milagro en Río Negro: buscaban un hijo y ahora esperan trillizos
Por esos caprichos del destino que cambian una vida en un segundo, Maribel Zapata y Gastón “Piqui” Gallego están atravesando un embarazo que no solo es poco frecuente: es un verdadero milagro. Buscaban un hijo… y la vida les regaló tres. “Cuando nos dijeron que eran trillizos, no lo podíamos creer. Fue una mezcla de felicidad y shock. No es común, es uno en miles de casos”, cuenta Piqui.
La noticia llegó tras meses de intentos: “Estábamos buscando desde enero. No se daba, y eran tantas las ansias que teníamos... Hasta el 5 de mayo todos los análisis dieron negativo. El 26 de mayo hicimos un test de orina y dio positivo”. Pero algo distinto ya se sentía, Maribel notó que su cuerpo reaccionaba de forma diferente a sus embarazos anteriores. “Fue como una premonición”, dice.
Días más tarde, el doctor Marcelo Mancini les confirmó que no era uno ni dos, sino tres bebés. Frente a la sorpresa, el médico decidió no cobrar la ecografía: “Nos dijo que ya íbamos a tener mucho gasto por delante y se conmovió”, recuerdan.
“No pedimos que nos regalen nada, solo que entiendan”
La noticia tomó notoriedad en Río Colorado y en toda la provincia, y junto al cariño de muchos vecinos, también llegaron comentarios hirientes. “Salieron a decir cualquier cosa, como si estuviéramos pidiendo algo que no nos corresponde. Yo trabajo todos los días de mi vida, tengo mis foodtrucks, soy independiente y jamás dependí de nadie. Hay gente que detrás de un teclado se cree con derecho a juzgar”, lamentó Piqui.
Maribel lo explica con calma: “No pedimos que nos regalen nada. Solo contamos lo que nos está pasando. Y muchos nos dijeron: ‘La gente es solidaria, le gusta ayudar’. Por eso, si alguien quiere colaborar, bienvenido sea”.
Y es que los desafíos son muchos. Ambos ya son padres: Maribel tiene una hija de 19 años y mellizas de 11; Piqui, un hijo de 27. Viven en un motorhome, y trabajan día a día para sostenerse. Pero un embarazo múltiple de alto riesgo exige cuidados extremos, y eso significa dejar de trabajar en cualquier momento. “Si tenemos que salir corriendo a atendernos en otro lado, se cierra el negocio y nos quedamos sin ingresos”, dice él.
Tres veces todo: salud, incertidumbre y esperanza
En el hospital público local, los profesionales fueron claros, responsables y honestos: “Nos dijeron que nuestros hijos no pueden nacer acá, que por la complejidad del embarazo tenemos que pensar en otra alternativa”, cuenta Maribel. Y lo entendieron sin enojos, con gratitud: “Siempre vamos a estar agradecidos al hospital. Sobre todo por habernos dicho la verdad.”
En este tipo de embarazos múltiples, el parto es siempre prematuro. Por eso, desde un primer momento, será necesario contar con al menos tres incubadoras en simultáneo. Algo que no está disponible en la ciudad.
Por eso ya evalúan trasladarse a Santa Rosa, La Pampa, donde podrían encontrar mayor capacidad médica. Mientras tanto, se enfrentan al primer gran desafío: una ecografía vital que debe realizarse entre el 12 y el 23 de julio, en la semana 12 del embarazo. Cada estudio —uno por embrión— cuesta alrededor de 70 mil pesos y no puede postergarse.
“Todo se multiplica por tres. No es solo un embarazo más. Son tres ecografías, tres estudios, tres todo. No sabemos bien cómo organizarnos, pero estamos haciendo lo que podemos”, cuentan.
“Nos cambió la vida por completo. Lo que queremos es llevar este embarazo lo más tranquilo posible, con el cuidado que merece. Estamos felices, y también un poco asustados. Pero confiamos. Nuestros bebés vienen en camino, y lo único que sentimos ahora es amor”, dice Maribel.
Quienes quieran colaborar, pueden hacerlo a través del alias: maribelzapata.rc