La historia de la inflación en la Argentina en primera persona: Julio Berardi
A un cúmulo de generaciones argentinas se les ha encarnado que la inflación representa con los años un fenómeno económico en el que se registra un aumento general de precios en bienes y servicios. En otras palabras, el dinero vale menos y cada vez se necesita más para comprar las mismas cosas.
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Quien experimentó el derrotero de este fenómeno en los últimos 65 años, de manera personal y directa, especialmente momentos dolorosos o difíciles y haberlo sentido intensamente por haber sido afectado, es Julio Berardi, ex dirigente de la Federación de Trabajadores Rurales (FATRE) y ex director de Cooperativas de Río Negro. Lo estudió desde su niñez y adolescencia cuando era "el chico de los mandados".
En su interpretación, la piedra fundamental la colocó el ingeniero militar Álvaro Alsogaray cuando el entonces presidente Arturo Frondizi lo nombró como ministro de Economía para el período 26 de junio de 1959-26 de abril de 1961. "Fue con Álsogaray, no con Celestino Rodrigo (1975", sostuvo ante NoticiasNet.
Berardi, quien sufrió el secuestro y tortura en Bahía Blanca durante la última sangrienta dictadura militar, vivió el proceso de encarecimiento de precios desde que comenzó a tener uso de razón en Médanos, la localidad bonaerense conocida por ser la capital nacional de la producción de ajos.
Apuntó que "la gente no estaba acostumbrada a la incertidumbre", a los cambios en el nivel de vida" y al corrimiento de los precios de bienes y servicios, y se preguntaba "cómo vamos a vivir". Puso como ejemplo que en la gestión del ingeniero militar el combustible, de dos pesos que costaba el litro, paso a seis; el dólar trepó de 42 a 82 pesos, y también se produjeron cimbronazones en la galleta de campo que era el principal producto de consumo y en el asado.
Recordó que comenzó en ese lapso el cierre de empresas, las estafas con planes de vivienda, la aparición de prestamistas que cobraban el crédito aplicando intereses por 4% mensual, y también se produjeron cambios en los hábitos que tenían los comerciantes.
"Por entonces los productores agrícolas tenían la costumbre de utilizar la libreta del almacenero que anotaba todo el consumo del año, y después pagaban cuando cobraban la cosecha, pero los tiempos cambiaron. De un año para otro, mi padre se mostró sorprendido cuando fuimos a Bahía Blanca a comprar pantalones y de un año para otro se había producido un corrimiento en el valor", evocó Berardi.
Alsogaray fue el primer argentino que impuso la frase "hay que pasar el invierno" (en relación al ajuste) y el pago en bonos a los estatales: el denominado Empréstito 9 de Julio. Puntualizó que ese bono valía 30 pesos pero los vendedores ponían los productos a un costo de 35, y entre la gente emergieron las frases populares: "cuando Alsogaray dice 'a', aumenta todo".
El ex dirigente ruralista lleva todos sus datos en un cuaderno de apuntes donde tienen plasmada toda la cronología de ministros de Economía del país desde 1945 en adelante, sin embargo tiene bien claro lo ocurrido desde los tiempos de Frondizi (1958-1962 cuando fue derrocado asumiendo el viedmense José María Guido).
En su opinión, con el correr de los días "la delibilidad de Frondizi era notable". A la inflación se le sumó la tardía normalización de la CGT prometida al ex presidente Juan Domingo Perón que le prestó los votos para que ganara en el '58, sumándose el descontento, la pelea con los militares, y sus levantamientos, y una huelga ferroviaria. "Ese gobierno terminó en un aquelarre", concluyó.
Julio "Cacho" Berardi.