TRIBUTO
Arturo Puig recordó a Selva Alemán con una foto inédita y una confesión de amor
Arturo Puig enfrenta los difíciles meses tras el fallecimiento de Selva Alemán, con quien compartió más de cinco décadas de su vida. A ocho meses de su partida, Puig decidió honrar la memoria de su compañera con una foto inédita en su cuenta de Instagram, acompañada por un breve pero tierno mensaje de amor eterno.
Mantener viva la memoria de Selva Alemán es una manera en la que Arturo Puig intenta lidiar con la ausencia de su compañera de vida. El actor, prefiriendo evitar largas exposiciones de su tristeza, eligió una sencilla pero profunda declaración en redes sociales: "¡¡¡Te amaré siempre mi amor!!!", junto a una imagen nunca antes vista de Alemán sonriendo, capturando así el recuerdo más brillante que desea mantener vivo para siempre.
En una entrevista para LN+, Puig se sinceró sobre la resignificación de su vida diaria bajo la inesperada etiqueta de 'viudo', un término que todavía le resulta extraño y ajeno. Honestamente, compartió cómo ese título refleja un periodo de profunda desconexión con la realidad: "El otro día pensé: soy viudo. Me suena tan rara esa palabra. Me siento raro”.
Tristemente, puig reveló el impacto emocional frente a la percepción serena que tenía sobre la estabilidad de su unión: "Me cuesta mucho, no puedo creer que Selva, el amor de mi vida, no esté más. Llegar a casa y no encontrarla, no poder disfrutar de ese intercambio de palabras tras la pantalla de televisión, es una pérdida abrumadora. Vivimos más de 50 años juntos”.
Arturo Puig también repasó los instantes finales de Selva Alemán, un capítulo de angustia desconcertante que aún impacta sus recuerdos. “Pensaba que era algo que le había caído mal. Ella transpiraba frío, estaba helada. Llamé al médico, los chequeos resultaron normales. Jamás se nos ocurrió que pudiera ser un tema cardíaco porque los síntomas no eran los tradicionales. Lamentablemente, descubrí demasiado tarde que las mujeres pueden manifestar un infarto con dolor de estómago".
A través de esta historia de esperanzas fragmentadas y amor eterno, Arturo Puig no solo revisita sus memorias, sino fortalece el vínculo inquebrantable que los unió, ofreciendo un testimonio de pérdida, pero también de celebración por todos esos años llenos de entrega mutua.