Inundación en Bahía Blanca: el crudo relato de una víctima y la inacción oficial
Pablo Rodríguez, el comisionista de Villalonga en el partido de Patagones, vivió una experiencia desgarradora durante la reciente inundación que asoló Bahía Blanca el 7 de marzo pasado. Su relato no sólo destaca la difícil situación vivida, sino también la alarmante falta de apoyo por parte de las autoridades policiales y de la Prefectura Naval Argentina (PNA).
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En diálogo con NoticiasNet, Rodríguez relató su angustiosa odisea tras quedar varado en la Ruta 3, cerca de General Cerri. Mientras intentaba ayudar a los padres de las niñas Delfina y Pilar Hecker, quienes desaparecieron ese mismo día y cuyos cuerpos fueron encontrados recientemente varios kilómetros de donde tuvieron el percance.
Según relató a este medio, producto de la lluvia, el desborde los arroyos y la imposibilidad de continuar camino hacia Patagones quedó varado en la ruta 3 junto con otros automovilistas. Fue así que en determinado momento se encontró en una alcantarilla que se convirtió en su refugio forzado.
"Estuve en un lugar que para mí parecía una alcantarilla, pero cuando bajo el agua era un puente. En ese espacio estuve desde las 9 de la mañana hasta las 17, llovía, tronaba, había víboras y ratas, y yo a las patadas con los bichos porque todos querían subirse", expresó.
La desesperación lo llevó a salir nadando del lugar, cuando caía la noche, temiendo que la corriente lo arrastrara hacia las vías del tren, donde creía que el agua pudo haberse llevado a las niñas. En este punto comentó que debajo del terraplén de las vías se hizo un hueco por donde pasaba el agua llevando de todo a su paso, “incluso vi una casa prefabricada arrastrada por la corriente”, relató.
Rodríguez, quien se considera un aficionado a los deportes extremos acuáticos, decidió abandonar la alcantarilla, lo hizo nadando para dirigirse hacia un frigorífico, donde logró salir a salvo. Sin embargo, su encuentro con las autoridades fue frustrante.
"Cuando logré salir del agua me encontré con algunos integrantes de la Prefectura y les pedí ayuda, pero uno de ellos me dijo 'no tengo nada que ver'. A partir de ese momento, tuve que caminar desde Cerri hacia Bahía Blanca", buscando refugio en un departamento de un edificio que tiene la empresa para la cual trabaja.
El comisionista compartió su nueva indignación al recordar cómo, al día siguiente (luego de estar en el departamento), la Policía lo detuvo y le exigió registrarse. "Les dije: ayer tuve que salir a nado y ustedes estaban ahí, mirando sin ayudar", enfatizó. Su vehículo, que había quedado en la ruta 3, fue saqueado, pero la verdadera preocupación de Rodríguez era ayudar, como lo hizo con el padre de las hermanitas desaparecidas. "No me arrepiento de haberlo llevado y de haber colaborado en todo lo que pude", afirmó.
Finalmente, al día siguiente logró regresar a Patagones y a su localidad, Villalonga, luego de una penosa caminata de regreso. Según relató: “nadie me ayudó, ni Policía, ni Prefectura. Fui recogido por un amigo en la rotonda de Médanos para llegar a ese lugar caminé desde Bahía Blanca”, en casi 20 kilómetros.
Si bien no tuvo ayuda de parte de las autoridades, Rodríguez reafirmó que “la comunidad siempre estuvo dispuesta a colaborar", a diferencia de la respuesta institucional.
En este orden, añadió que "fue muy fuerte lo que me tocó vivir, por eso no quiero hablar más de este tema", concluyó Rodríguez, reflejando el profundo impacto emocional que dejó esta tragedia en su vida y en la de muchas otras familias afectadas.