Un robo, una cámara y un escrache digital: el recurso de un comercio ante un hecho delictivo
Un comercio de indumentaria ubicado en la calle Buenos Aires al 200, de Viedma, decidió exponer públicamente un robo ocurrido en su local y difundió el video de las cámaras de seguridad a través de sus redes sociales.
En las imágenes se observa a un hombre frente al mostrador, que mientras aparenta mirar gorras, toma cuatro de ellas y las guarda rápidamente dentro de una bolsa. La escena ocurre en segundos y frente al personal, sin que en ese momento se percaten de la acción.
La publicación en redes, hecha desde el perfil oficial del comercio, está acompañada por una frase irónica: “Señor, señor, se olvidó de pagar. Si lo ven, avísenle que lo esperamos con el ticket y que no se preocupe: puede pagar en 6 cuotas sin interés”.
Aunque la expresión genera impacto por su tono sarcástico, lo que subyace es la impotencia de un hecho que, lamentablemente, no es aislado: comerciantes del centro vienen señalando desde hace tiempo pequeños robos y hurtos en locales, muchas veces sin respuesta inmediata.
El escrache, aunque no exento de polémica, parece haberse convertido en una herramienta de advertencia o defensa informal frente a este tipo de episodios. En este caso, la exposición incluyó el rostro pero no el nombre del supuesto autor, el registro es claro y busca generar consecuencias sociales ya que muchas veces las acciones legales tiene gusto a poco.
Mientras tanto, la grabación sigue circulando en redes y plantea, una vez más, la tensión entre el derecho a la intimidad y el derecho del comercio a protegerse frente a hechos de inseguridad cotidianos.