Opinión
Carta abierta a la comunidad: “Necesitamos fortalecer la empatía”
Soy Terapista Ocupacional. Hace 35 años que trabajo en Viedma con personas con discapacidad y sus familias, en los desafíos cotidianos que implica transitar un mundo que muchas veces no está pensado para todos por igual.
Quiero compartir una reflexión que nace de la experiencia, del contacto directo con realidades diversas, y del compromiso con una profesión que enseña que la dignidad se construye todos los días, desde lo concreto.
Las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a los tratamientos, apoyos y equipamientos que les permitan desarrollarse, participar, moverse, comunicarse y vivir con la mayor autonomía posible. Pero muchas veces esos derechos se ven vulnerados por demoras, trabas burocráticas o falta de sensibilidad social.
Una silla de ruedas, una férula, una comunicación aumentativa, una terapia específica... no son "opciones" ni "favores": son herramientas esenciales para que cada persona pueda habitar su vida con dignidad. No contar con ellas a tiempo puede significar retrocesos, dolor evitable, dependencia forzada.
Como comunidad, necesitamos fortalecer la empatía, derribar prejuicios y comprender que la inclusión no es solo una palabra: es un trabajo colectivo que implica garantizar condiciones reales de accesibilidad y apoyo.
Invito a todos -instituciones, profesionales, vecinos, familias- a mirar con otros ojos, a abrir el corazón, a escuchar las voces de quienes muchas veces no son tenidos en cuenta. Todos tenemos algo para aportar.
La verdadera inclusión no se decreta: se construye cada día, con compromiso, humanidad y justicia.
Gracias por leer, por pensar, por sumar.