Los canes de la Policía de Río Negro ayudaron a señalar a un sospechoso de un crimen
Durante la madrugada del 19 de febrero pasado mientras caminaba por las calles de la ciudad santacruceña de Caleta Olivia fue asesinado de un balazo el joven trabajador rural Roberto Argel de 38 años, presuntamente confundido en una pelea de bandas.
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Por el hecho se encuentra detenido un joven de más de 20 años llamado Ezequiel Carrizo, quien fue procesado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, indicaron medios periodísticos de la provincia sureña.
A raíz de esta situación, personal de la Policía de Río Negro colaboró en el marco de la causa que se investiga en esa ciudad, y en este marco, en la Sección Odorología Forense de Viedma se realizó el cotejo de muestras de olor humano obtenidas de un vehículo (Corsa) vinculado a la causa comparándolas con muestras del sospechoso, obteniéndose resultados positivos.
Esta técnica, que se lleva a cabo con canes entrenados, no se aplica actualmente en la provincia de Santa Cruz, ya que se trata de una pericia científica especializada. Sólo se desarrolla en la provincia de Río Negro, más precisamente en Viedma, donde se llevan a cabo estas pericias.
La odorología forense estudia el mecanismo de formación de la huella olorosa, así como los medios y métodos empleados para su captación, conservación y posterior comparación —utilizando como sensor a un can— con las impresiones olorosas de personas sospechadas en una investigación penal.
Por esta razón, con el objetivo de avanzar en la causa, los efectivos solicitaron la pericia odorológica requerida por el Juzgado de Instrucción Nº 1, a cargo de Marcos Pérez Soruco, de la provincia de Santa Cruz. En el procedimiento estuvieron presentes el Jefe de la División Gabinete de Criminalística de Caleta Olivia, comisario Diego Tapia, y el oficial subinspector Cristian Salas.
Por parte de la Policía de Río Negro intervinieron el suboficial principal Gastón Chiappe con el can Apolo; la Cabo Primero Stefania Blanch con el can Hera; y la sargento primero Cristina Castro con el can Adonis. También participaron la sargento ayudante Claudia Castro, el sargento primero Claudio Canales y el cabo primero Marcos Relmo.
Según la Opinión Austral, la muerte del hombre fue injusta y en el marco de un enfrentamiento de dos bandos del que no había participado. Argel no tenía que ver ni con uno ni con otro, de hecho, no conoció al grupo que agredió a sus familiares de apellido Ibáñez. El único error que pudo haber cometido es visitar temporalmente la ciudad caletense, ya que había viajado desde Pico Truncado para asistir a una reunión por una propuesta de trabajo que le habían hecho. “Él tenía posibilidad de entrar a trabajar en otro lado porque era capataz en la empresa en la que trabajaba”, había dicho su esposa.
En el lugar había ocurrido una pelea entre hombres (familiares de la víctima y otros que llegaron de otra parte), pero la víctima no había estado involucrada en la gresca. Cuando Roberto Argel iba caminando por la calle, un Chevrolet Corsa gris en el que iban cinco personas pasó por el frente y uno de los ocupantes efectuó el disparo con arma blanca. El vecino fue herido en el abdomen, fue llevado al Hospital Zonal por la Policía de Santa Cruz, pero perdió la vida en el camino.
“Nos quitó todo”
En una nueva entrevista con La Opinión Austral, la viuda de Roberto, Daniela, mencionó que siente tristeza al ver que ningún otro medio haga publicaciones sobre lo ocurrido con el padre de su hija adolescente, ya que siente que el caso va quedando en el olvido. “Veo todo el tiempo los diarios de Caleta Olivia y ninguno hizo alguna nota sobre el homicidio de mí marido, solamente están las notas del momento en que le arrebataron la vida”, comentó a este diario.