2025-05-20

Inundación en Bahía Blanca: el drama oculto detrás de la búsqueda de las niñas fallecidas

El testimonio de Pablo Rodríguez, el comisionista de Villalonga. Se salvó de morir en el temporal, porque un amigo le dijo que abriera las puertas de la camioneta para que pase el agua y no la arrastre.

Pablo Rodríguez, un comisionista de 51 años, oriundo de Villalonga, en el partido de Patagones, compartió con NoticiasNet su desgarradora experiencia durante la inundación que afectó a Bahía Blanca el 7 de marzo pasado, un hecho que dejó huellas imborrables en la comunidad y que culminó en la trágica desaparición de las hermanas Pía y Delfina Hecker, entre otras personas.

Leé también: Niñas muertas en la inundación de Bahía Blanca: qué dijo la mamá al despedir a "Delfi"

Según relató, aquel día, Rodríguez comenzó su jornada como cualquier otra. “Arranqué como un día normal, una rutina de todos los días”, señaló. A las seis de la mañana, al ingresar a la ciudad bonaerense, ya notaba que la lluvia era intensa y que pronto se convertiría en un caos. Decidió regresar a su localidad, pero lo atrapó el inicio de las inundaciones en una caravana de automóviles a la altura de Cerri.

Los recuerdos de aquella fatídica jornada son vívidos para Rodríguez. Narró que en la ruta 3 “había un auto adelante mío, seguía el Gol que era el padre de las nenas (Andrés Hecker) y luego la camioneta de (correos) Andreani. En un momento veo que a la combi se la lleva el agua, también el Gol de las nenas. En mi caso tuve la suerte de poder salir para atrás y en eso veo que venía el papá de las nenas corriendo sobre la ruta".

Agregó ante NoticiasNet que a la altura de un  frigorífico "pude ponerme arriba, al costado de la ruta, como lo veo corriendo en cuero, le digo 'subite a la camioneta, qué vas hacer así, te vas a morir de frío', me responde (a los gritos) 'las nenas, las nenas...', qué nenas le consulto y me respondió: “las puse en la combi para que estén mejor".

El comisionista prosiguió rememorando el trance que "en eso vemos que la combi se la llevaba el agua. Entonces le digo vamos a buscar a los bomberos. Vamos para (la localidad de) Cerri a buscarlos, faltando tres cuadras me dice dejame acá. Le di ropa mía y me volví para donde estaba la combi de Andreani, en el acceso, me agarra la ola que se llevó la combi, me corre la camioneta, pongo el freno de mano y veo que sube el agua, me llegaba a la ventanilla. En ese momento hablaba por teléfono con un amigo que me decía 'abrí las puertas para que no te la lleve, lo hice, se llenó de agua y no me la llevó”.

Según evocó, “el agua me llegaba al cuello, cuando baje de la combi, pasó al lado mío la mamá de las nenas, pero no pude hacer nada, después me enteré que buscaba a sus hijas. En eso voy caminando, veo algo que parecía una alcantarilla, que después cuando bajó el agua me di cuenta que era un puente que tenía unos cinco metros de alto".

Puntualizó que "el agua estaba hasta arriba. Desde ahí pude ver a la combi, y también veo que se había hecho como un hueco en el paso nivel, por ahí salía el agua, era terrible. Pude pasar, cuando me subo a la alcantarilla veo a la mujer que sale en cuatro patas sobre las vías del tren. Me hacía señas, pero no entendía nada, después cuando hablamos me contó lo de las niñas”. 

De acuerdo al paso del grave trance, el panorama se tornó desolador. “Estuve en una suerte de alcantarilla desde las nueve hasta las 17, llovía, tronaba. En el lugar donde estaba, había víboras y ratas, y yo luchaba por mantenerme a flote”, rememoró.

Finalmente, decidió salir nadando, consciente del peligro que representaba la noche y la creciente fuerza del agua. “Lo hice por detrás del frigorífico, logré salir, pero la desprolijidad de Prefectura fue evidente; me vieron salir, les pedí ayuda y me dijeron 'no tengo nada que ver'”, continuó. Luego caminó desde Cerri hasta Bahía Blanca (unos 15 kilómetros).

Ni bien arribó al centro de la ciudad, pudo refugiarse en el piso 11 de un departamento del trabajo. Sin embargo, siguieron las penurias. Al siguiente día, cuando regresó a Cerri, lo hizo caminando y, para peor, al arribar a su vehículo que es herramienta de trabajo; descubrió que había sido saqueada, a la vez que dijo no arrepentirse de haber intentado ayudar al padre de las niñas Hecker.

Luego de la tragedia retornó a Villalonga con la ayuda de un amigo. A pesar de la adversidad, enfatizó que la gente común estuvo a la altura brindando apoyo, mientras que las autoridades mostraron una alarmante falta de humanidad.

Este conmovedor relato expresado a NoticiasNet pone de manifiesto no solo el impacto devastador de la inundación en Bahía Blanca, sino también la lucha diaria de quienes han sido afectados por el caos en una ciudad cuyos habitantes fueron testigos de otro momento devastador el 16 de diciembre de 2023 con la muerte de 13 personas como consecuencia de un temporal con vientos de hasta 140 kilómetros de velocidad.

El video muestra el momento justo de todo lo relatado.

Te puede interesar