2025-05-19

TENSIÓN

Santiago del Moro reveló cómo comenzó el “silla gate” en Gran Hermano: “Se armó una…”

Sorprendente revelación mediática

Detrás del aparente brillo del éxito de Gran Hermano, subyacen sombras en forma de polémicas que, a pesar de los esfuerzos para ser escondidas, eventualmente ven la luz. Entre éstas, el llamado 'silla gate' ha captado la atención del público, revelando tensiones y complicadas dinámicas detrás de cámaras. Santiago del Moro, rostro principal del reality, ha sido franco sobre su conocimiento del asunto y por qué la situación ha escalado a tal punto.

Gran Hermano se mantiene como uno de los programas insignias de la televisión argentina, tanto por sus altos índices de audiencia como por las controversias que lo rodean. Sin embargo, no todo es glamour, y perdiendo cualquier ilusión de tranquilidad, los panelistas entran en una competencia feroz, buscando obtener mayor visibilidad y protagonismo en transmisiones en vivo. Esta pugna por el 'mejor asiento' ha derivado en una polémica que ni los altos mandos en la producción han logrado ignorar.



El aumento de tensión fue palpable cuando se supo que Marina Calabró expresó su enojo debido a no tener un lugar preferencial en su silla designada. La situación se intensificó cuando Sol Pérez manifestó su disconformidad al no poder ocupar su sitio habitual, que aseguraba una mayor relevancia ante las cámaras. En medio de este tira y afloja, Del Moro decidió tomar cartas en el asunto, ofreciendo su perspectiva ante el caos que rápidamente se escapó de sus manos.

"El panel de Gran Hermano este año está sumamente agitado. Suceden cosas que se escapan a mi control", compartió Del Moro en una entrevista. Acostumbrados a manejar las complejidades de un estudio de televisión, el conductor recalcó lo vasto que es el espacio donde se realizan las grabaciones y cómo esto influye en la comunicación entre el equipo. Explicó que el día que estalló la crisis del 'silla gate', notó que había cierta desorganización en cómo los panelistas fueron distribuidos en las sillas. "Hice un comentario al respecto, sin saber que ya las tensiones estaban al rojo vivo", detalló.



Sin embargo, no fue hasta el día siguiente, al ver mantenerse la polémica en programas matutinos, que el conductor exploró más a fondo el tema con el equipo de producción, confirmando lo que ya era un secreto a voces: la lucha por las sillas había adoptado proporciones mayores a las esperadas. "Parecía que me estaba burlando, pero la realidad es que me tomaron por sorpresa", aseguró. Pese a las justificaciones y aclaraciones, Del Moro salió al paso para reiterar que, independiente de la ubicación frente a cámaras, lo que realmente vale es cómo cada uno de los panelistas logra capturar la atención del espectador en el momento de hablar.

Así, el "silla gate" se convierte en el último capítulo de una serie constante de mini dramas que parecen ser parte inevitable del ambiente de un programa de tal magnitud. El fenómeno, a pesar de lo superfluo que podría parecer del exterior, revela la intensidad de las personalidades involucradas y una verdadera pasión por sobresalir en un mundo donde la visibilidad mediática resulta esencial. Empero, Del Moro, siempre el abanderado del profesionalismo, recuerda que el debate es sobre la calidad de los aportes, no de quien está centrado.

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