FUTURO
Cómo están actualmente Helena y Dante, los nietos de Moria Casán
Volver a lo cotidiano tras el foco de los flashes no es ajeno para Moria Casán. Aunque muchos la perciben exclusivamente como una figura del espectáculo en Argentina, su vida está matizada por momentos de quietud familiar, sobre todo cuando está con sus nietos, Helena y Dante. Detrás de la imagen pública, la leyenda del espectáculo argentino encuentra refugio en los lazos sanguíneos. Su rol de abuela es su terreno seguro, un lugar donde las luces del escenario se apagan y la rutina de la vida familiar toma el control. Mientras los medios frecuentemente captan su llamativa presencia en el mundo del entretenimiento, Helena y Dante ofrecen un contrapunto a ese panorama: vidas más sosegadas y privadas que, gracias a decisiones meticulosamente cuidadas por su madre, Sofía Gala, se mantienen apartadas del tumulto.
A pesar de este disfraz de privacidad, de vez en cuando surgen vislumbres que permiten entrever cómo están creciendo los jóvenes en sus propias dimensiones. La habilidad de Sofía para dosificar estas miradas ocasionales no resta la fascinación que sus hijos despiertan, especialmente a través de los ojos observantes de su abuela, quien sigue atenta cada paso en su continuación a la adultez.
Con 16 años, Helena Tuñón emerge con un aire maduro que delata las sensibilidades de un perfil bajo que, no obstante, ostenta una intensidad típica de su adolescencia. Dante, más joven con sus 10 años, ya muestra características distintivas que despiertan tanto orgullo como anticipación. Moria Casán, apodada cariñosamente 'La One', no escatima en frescas anécdotas sobre el curioso proceso de crecimiento escénico al que asistieron recientemente los niños.
En una prueba del potencial tanto cultural como creativo arraigado en la familia, Moria menciona la experiencia conjunta en el emblemático debut de la obra 'Brujas', destacando la espontaneidad del pequeño Dante, quien abordó con confianza admiradora una devolución hacia las actrices. Su actitud crítica se erige como un rasgo que lo individualiza notablemente ahora: “Es realmente observador”, afirma la actriz de amplia trayectoria. Este talento observador inaugura discusiones especulativas en torno al futuro profesional de ambos nietos.
Como una abuela naturalmente celosa de su independencia personal al tiempo que comprometida con el ahínco del vínculo netamente familiar, Moria Casán asegura que brindará su apoyo perpetuamente. En su discurso, se refleja la sabiduría retrospectiva con que los años le han dotado, aconsejando una exploración optimizada por experiencias autónomas. Prevé para sus nietos un camino menos marcado por la tradición familiar y más nutrido del signo propio, una suerte de linaje donde la libertad intelectual y profesional tiene sonido de libertad de elección.