De Viedma al Monumental: el abuelo hincha de River que cumplió su sueño con Enzo Pérez
Hay historias que no necesitan ficción para ser extraordinarias. Ezequiel Itzkov, vecino de Viedma y fanático de River de toda la vida, volvió al estadio Monumental después de 70 años gracias a una sorpresa organizada por su nieto, Joao. Lo que ninguno de los dos imaginaba era que ese viaje se convertiría en una aventura viral, que culminaría con un abrazo de su ídolo, Enzo Pérez, y una camiseta que atesorará por siempre.
Todo comenzó como una visita al museo de River. El lunes 22 de abril, abuelo y nieto estaban en Buenos Aires y tenían planeado hacer el tour por el estadio, pero una reprogramación por el partido ante Barracas Central los puso frente a una oportunidad inesperada: consiguieron entradas para el partido y se sumaron a los más de 80 mil hinchas que coparon el Monumental en la noche de la goleada 3 a 0 del Millonario.
Durante la previa del encuentro, Ezequiel fue entrevistado por un móvil de TyC Sports. Conmovido por la emoción del momento, aprovechó las cámaras para enviarle un mensaje a Enzo Pérez: “Me gustaría darle un abrazo algún día”, dijo con la serenidad de quien ya se sentía afortunado por estar ahí.
El video con el testimonio de Ezequiel no tardó en volverse viral. Al día siguiente, el club quien los contactó directamente. “Enzo vio el video y quiere conocerlos”, les dijeron. Como Ezequiel regresaba a Viedma el jueves, les propusieron encontrarse el miércoles en la concentración del plantel. Y así fue: por tercer día consecutivo, el abuelo cruzó las puertas del Monumental, esta vez para vivir el momento más emotivo de su vida.
Enzo los recibió con calidez, les regaló camisetas y compartieron una charla íntima que cerró con ese abrazo que Ezequiel había soñado. Pero no terminó ahí: justo cuando se preparaban para irse, comenzó a llegar el resto del plantel. Ezequiel saludó uno por uno a los jugadores, todavía sin poder creer lo que estaba viviendo.
Guantes, humor y corazón millonario
Una anécdota que Joao recuerda entre risas da cuenta de lo especial que fue todo. Al saludar a Franco Armani, Ezequiel lo miró con picardía y le dijo: “¿Me trajiste los guantes?”. El arquero, sorprendido, le respondió entre risas: “¿Qué guantes?”. Dos minutos después, volvió con un par de guantes en la mano. Y sí, se los regaló.
La historia de Ezequiel es un recordatorio de lo que el fútbol puede significar cuando atraviesa generaciones: no es solo un deporte, es un vínculo, una emoción, una deuda que, a veces, se paga con un abrazo. Gracias a la complicidad de un nieto y la sensibilidad de un ídolo, Ezequiel cerró un círculo que había comenzado hace 70 años en una tribuna del mismo estadio.
“Tenía miedo de que le agarre un bobazo ahí mismo”, bromeó Joao cuando contó la historia a Noticiasnet. Pero lo cierto es que ese corazón aguantó como un campeón. Porque el amor por River, como su historia, no tiene edad. Ni límites.