INNOVACIÓN
Investigadores del CONICET descubrieron un nuevo dispositivo para detectar el hígado graso
La comunidad científica de Argentina celebra un importante avance con el descubrimiento de un nuevo biomarcador para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), comúnmente conocida como enfermedad del hígado graso. Este progreso es el resultado del arduo trabajo de los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quienes han dado un gran paso hacia mejorar los diagnósticos y tratamientos para una de las afecciones hepáticas más prevalentes en el mundo.
El estudio, dirigido por los científicos Silvia Sookoian y Carlos José Pirola, es un avance significativo en la investigación médica global. Al identificar el biomarcador ADGRG1, los investigadores han proporcionado un potencial cambio de paradigma que podría influir en los protocolos de manejo de la enfermedad. Tal como lo publicaron los autores en la revista Hepatology, este biomarcador se asocia directamente con complicaciones que trascienden el ámbito hepático, abriendo las puertas a manejos más personalizados de la salud de los pacientes.
El hígado graso y específicamente, MASLD, afecta aproximadamente al 30% de la población adulta mundial, una cifra preocupante dado su potencial para progresar hacia condiciones más severas como cirrosis, cáncer hepático o insuficiencia hepática crónica. La enfermedad, silenciosa en sus etapas iniciales, no sólo presenta desafíos clínicos sino también sociales, al estar fuertemente vinculada a estilos de vida poco saludables. Investigaciones como la de Sookoian y Pirola ofrecen esperanza para aquellos que viven bajo la amenaza de esta afección, proporcionando un camino para diagnósticos más tempranos y tratamientos más efectivos.
Una parte integral de una vida saludable es, por supuesto, una dieta adecuada. Los expertos sugieren que una alimentación balanceada, rica en frutas, vegetales y granos integrales, puede ser una barrera eficaz contra la progresión del hígado graso. Asimismo, una reducción en el consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas ayuda a mantener la acumulación de grasa en el hígado dentro de niveles manejables.
Más allá de la nutrición, la actividad física regular se convierte en un aliado en la lucha contra MASLD. Ejercitarse frecuentemente no sólo mejora la sensibilidad a la insulina sino que también promueve una reducción en el contenido graso del hígado. Por ello, fomentar un estilo de vida activo es uno de los pilares de una intervención exitosa contra esta enfermedad sistémica. Según los expertos, la sinergia entre una dieta saludable, ejercicio y un seguimiento médico continuo, apoyado por descubrimientos científicos como el del Conicet, es la estrategia más prometedora para mitigar el impacto de MASLD tanto en individuos como en la población general.