Déficit educativo: reflexión sobre que el alumnado no sabe leer en tercer grado
En las últimas horas se conocieron los resultados de las evaluaciones Aprender y ERCE (Estudio Regional Comparativo y Explicativo), pruebas nacionales e internacionales realizadas por el Ministerio de Educación de la Nación y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), respectivamente. Estos estudios evidencian una alarmante situación en el nivel de comprensión lectora de los estudiantes en los primeros años de la educación primaria.
A nivel país, los datos muestran que uno de cada diez estudiantes no sabe leer al finalizar tercer grado, mientras que la mitad presenta dificultades para comprender lo que lee. Esta situación se replica en Río Negro, donde las cifras indican que cerca del 10% de los alumnos de tercer grado no pueden leer textos simples, lo que plantea un serio desafío para el sistema educativo provincial.
En diálogo con el programa "Tocá Madera" de Radio Noticias, Maximiliano Pisani, analista de Relaciones Gubernamentales de Argentinos por la Educación, advirtió que estos resultados “encienden las alarmas” respecto de la calidad del sistema educativo en todo el país.
“La verdad es que nosotros en este tema, cuando salieron las últimas pruebas ERCE, que son las clases internacionales que hace UNESCO, ya estábamos viendo que uno de cada dos chicos tenía problemas de comprensión lectora en tercer grado”, explicó Pisani. Y agregó: “A raíz de eso, nos encendieron las alarmas e iniciamos una campaña, generamos compromisos con los gobiernos provinciales y con el gobierno nacional”.
El referente señaló que uno de los compromisos firmados incluía implementar evaluaciones en tercer grado —hasta ahora aplicadas principalmente en sexto año— para detectar a tiempo las fallas del proceso de alfabetización. “Nosotros consideramos que con esa información estábamos llegando un poco tarde a abordar el problema”, señaló.
Gracias a ese acuerdo, en 2023 se realizaron por primera vez pruebas Aprender en tercer grado, cuyos resultados confirman el diagnóstico preocupante: “Uno de cada diez chicos en Argentina directamente no puede leer. No es que no llegue a la comprensión, sino que directamente no sabe leer”, afirmó Pisani.
El analista hizo hincapié en que el problema central no es la cobertura escolar, ya que los chicos asisten a clases, sino la baja calidad de los aprendizajes: “En la Argentina, por suerte, tenemos a los chicos dentro de la escuela, es decir, no tenemos un problema de cobertura, pero sí tenemos un problema importante en lo que refiere a qué están aprendiendo”, señaló. También remarcó que el déficit no se limita a lengua: “Lo que decíamos recién en lengua, también se repite en matemática. Hay un problema grave ahí”.
Pisani además abordó el desinterés de muchos estudiantes por la escuela, reflejado en datos de ausentismo escolar. “En las pruebas Aprender de los chicos de sexto grado se les hace una pregunta sobre por qué faltaban a la escuela. Y lo que nos sorprendió fue que, luego de cuestiones de enfermedad, lo más elegido fue ‘porque no tenían ganas de ir’”, graficó.
También se refirió al uso de la tecnología dentro del aula, particularmente al impacto del uso del celular como elemento de distracción. “En Argentina utilizamos el celular casi en el centro del aula. Pero cuando se les pregunta por el tema de distracción, rankeábamos primeros. Éramos los primeros en términos de distracción por el uso del celular en el aula”, detalló. Y agregó: “Si hoy en día es un distractor dentro del aula, eso no contribuye para nada a la calidad de los aprendizajes”.
En cuanto al uso de inteligencia artificial en la educación, Pisani reconoció que se trata de un proceso en desarrollo. “Tal vez es un poco apresurado dar un diagnóstico, pero la inteligencia artificial es algo que está empezando a suceder. Muchos estudiantes están comenzando a utilizarla. El desafío es que pueda usarse como herramienta pedagógica”.
Respecto del uso de los resultados de las pruebas Aprender, Pisani explicó que representan una “foto” del punto de partida de los planes de alfabetización lanzados en 2023. “Estas pruebas nos están dando un diagnóstico cuando estaban recién iniciando los planes. Esperamos que el año que viene se sostengan y se vuelvan a hacer para ver cómo avanzaron esos planes”, indicó.
Finalmente, sostuvo que cada provincia debe trabajar con los datos específicos de su jurisdicción: “Yo creo que lo fundamental es que cada provincia pueda ver cómo tiene que reforzar su plan, qué tanto tiene que reforzarlo o ampliarlo. Muchas provincias trabajan solo en algunos años, y es importante ampliar eso para poder llegar más temprano a abordar este problema”, dijo.