Sin casco, sin conciencia: crece la imprudencia en motos con niños a bordo
Una postal tan repetida como preocupante: una moto circulando con varios ocupantes, entre ellos niños pequeños, y ninguna de las criaturas con casco. La imagen fue capturada en el barrio 20 de Junio de Viedma y encendió nuevamente el debate en redes sociales sobre la imprudencia.
“Cuatro en una motito pedorra, qué imprudencia”, escribió un vecino que compartió la foto en un grupo de Facebook.
En la imagen se ve con claridad a un adulto conduciendo una moto de baja cilindrada, acompañado los menores, todos sin cascos. La publicación desató una catarata de comentarios, donde la indignación fue la constante. Lo más curioso es que unos metros más adelante hay otra persona en moto, con una niña detrás, en idéntica situación.
“Y un solo casco… después pasan las desgracias y se lamentan”, comentó una usuaria. Otra fue más allá: “Yo he visto que llevan hasta bebés a upa, de costado. Es una locura”.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, esta práctica se repite a diario en distintos barrios de la ciudad. El uso del casco no solo es obligatorio por ley, sino que es una de las pocas barreras reales entre la vida y la muerte en caso de accidente.
Según estadísticas nacionales, más del 80% de los fallecidos en siniestros en motos no llevaban casco.
Desde la Agencia de Seguridad Vial nacional indicaron en un comunicado los cinco puntos principales por los cuales utilizar cascos.
Primeramente, dispersa la fuerza del impacto sobre una superficie más grande, con lo cual hace que no se concentre en áreas particulares de la cabeza.
En segundo lugar, previene el contacto directo entre el cráneo y el objeto que hace impacto, al actuar como una barrera mecánica entre la cabeza y el objeto.
En tercer orden, el material mullido incorporado en el casco absorbe parte del impacto, y en consecuencia, la cabeza se detiene con más lentitud. Esto hace que el cerebro no choque contra el cráneo con tanta fuerza.
Además, es importante protegerse los ojos, por eso deben tener visera. Además de tener un material resistente a los golpes, protege del viento, polvo, barro, agua e insectos.
Por último, el casco debe ser liviano, de tamaño adecuado, que permita oír y esté fabricado bajo normas IRAM, con sus partes homologadas por el INTI. Tienen fecha de vencimiento por la vida útil de los elementos que lo componen y al sufrir el primer golpe, debe ser reemplazado.