Tras la pelea en una comisaría de Viedma, una familia teme que el conflicto termine peor
La escena de tensión vivida días atrás en la puerta de la Comisaría 1º de Viedma —cuando una familia intentó increpar a un detenido tras el robo de un taxi—, fue apenas el punto más visible de un conflicto que se arrastra desde enero y que ya dejó a una familia sin sustento y en estado de alerta. Ahora, con denuncias penales de por medio, temen que la violencia escale aún más.
El hecho que NoticiasNet cubrió en exclusiva, con golpes, gritos y corridas frente al destacamento céntrico, tuvo como detonante el robo de un vehículo destinado al servicio de taxi. Sin embargo, una de las familias damnificadas sostiene que todo se remonta a un acuerdo de compraventa frustrado entre Calvo, conductor de una reconocida empresa de taxis local, y Medina, quien le vendió un Chevrolet Prisma que hoy está en el centro del problema.
Según una serie de denuncias a las que accedió este medio, el 6 de enero Calvo entregó su vehículo (un Volkswagen Voyage), una suma inicial de dinero y pactó pagos semanales por un total de 5,3 millones de pesos a cambio del Prisma, que debía ser usado como taxi. La relación se deterioró a mediados de abril, cuando Medina comenzó a exigir la devolución del vehículo, argumentando problemas personales y un supuesto incumplimiento del trato.
Los reclamos derivaron en una serie de episodios de tensión. Primero, un intercambio violento en la vivienda de la familia Calvo, donde incluso su hijo adolescente presenció un forcejeo en el patio con Medina.
Días después, el 28 de abril, un chofer que manejaba el taxi fue abordado en la vía pública, golpeado por dos personas y despojado del vehículo. Uno de los autores fue detenido poco después, en el momento en que la familia se encontraba en la comisaría para denunciar el hecho. Ahí ocurrió la escena que ya es parte del registro policial: empujones, insultos, y una familia fuera de sí intentando enfrentar al presunto responsable.
Pero más allá de la pelea, lo que quedó fue una familia sin vehículo y sin trabajo. Desde el entorno de Calvo aseguran que la situación es crítica, aunque por el momento no se ha conocido públicamente la versión de Medina, lo que deja un solo punto de vista disponible hasta ahora: “No tenemos el auto, no podemos trabajar, y encima tenemos miedo de que esto se ponga peor”, dijo uno de sus allegados a este medio.
Esta familia asegura tener todas las denuncias y documentación del acuerdo, incluidos los pagos realizados y los arreglos mecánicos hechos al vehículo que, aseguran, recibieron en mal estado. Además, que el automovil que ellos entregaron, actualmente esta muy deteriorado.
La causa ya está en manos de la Justicia, que deberá dilucidar si existió una apropiación indebida, una estafa o simplemente un conflicto contractual mal resuelto que derivó en hechos delictivos. Por ahora, desde el lado de Medina no se han brindado declaraciones ni versiones oficiales de los hechos.
El caso, que comenzó como un simple acuerdo entre particulares, se convirtió en un problema legal, económico y emocional para dos familias. Será tarea de la Justicia encontrar una solución que contemple los derechos de ambas partes antes de que la tensión vuelva a desbordar.