2025-05-03

SALUD GLOBAL EN RIESGO

Estados Unidos quiere cambiar el modo en que se aprueban las vacunas

En medio de un brote de sarampión, otra decisión controvertida del secretario Kennedy, un reconocido antivacunas.

En un giro inesperado para la política de salud pública, el gobierno de los Estados Unidos ha implementado un cambio controvertido en la manera en que se aprueban las vacunas, generando un amplio debate entre expertos en salud y la comunidad científica.

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El presidente Donald Trump, al colocar a Robert F. Kennedy Jr., reconocido por sus posturas antivacunas, al frente de la Secretaría de Salud, ha generado preocupación debido a sus nuevas políticas que demandan que todas las nuevas vacunas sean probadas contra placebos. Este enfoque, argumentan los críticos, podría retrasar la distribución de vacunas seguras y eficaces y aumentar la desconfianza pública en un momento crucial.

La decisión, anunciada en medio de un brote de sarampión que ha afectado a diez estados norteamericanos con más de 900 casos reportados, podría tener implicaciones serias para la salud pública. El cambio en el protocolo de pruebas se ha anunciado bajo el discurso de "mayor transparencia", sin embargo, ha despertado alarmas entre los expertos. Tradicionalmente, para ciertas enfermedades muy estudiadas, se utiliza un método de comparación con vacunas existentes en lugar de placebos, lo cual resulta más ético y efectivo, apunta Daniela Hozbor, bioquímica y científica investigadora del Conicet.

La comunidad médica ha señalado que los ensayos clínicos con placebos no son apropiados cuando ya existe una vacuna segura y eficaz. Así lo explica Hozbor, subrayando que someter a un grupo de personas a placebos, cuando existen maneras seguras de protección, es éticamente cuestionable. Este enfoque tradicionalmente se utiliza cuando no existe una vacuna ya instalada en el mercado, lo cual no sería el caso de enfermedades como la gripe o el sarampión.

Robert Kennedy Jr., con una historia larga de cuestionar la inocuidad y eficacia de las vacunas, ha defendido estas nuevas políticas afirmando que la transparencia y seguridad son su prioridad. Sin embargo, su reputación como crítico de las vacunas y su vínculo con teorías que relacionan vacunas con condiciones como el autismo, ha invitado al escepticismo acerca de sus verdaderas motivaciones.

Críticos argumentan que estas visiones solo aportan a erosionar la confianza pública, especialmente luego de la pandemia provocada por el coronavirus, donde las vacunas desarrolladas durante la crisis fueron vitales para salvar vidas.

Esta nueva directiva de la Secretaría de Salud no especifica a qué tipos de "nuevas vacunas" se les aplicaría este severo protocolo de pruebas. Existe en la comunidad el temor de que el proceso pueda extenderse a vacunas anuales contra la gripe, lo cual podría llevar a retrasos significativos en la aplicación de las vacunas y elevar los precios, limitando el acceso para millones de ciudadanos.


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