2025-04-29

Héctor “Cabezón” Calvo: un referente del rock local y una alma inquieta de la cultura rionegrina

Su historia es la de alguien que convirtió cada etapa de su vida en una oportunidad para crear, enseñar y dejar una huella.

Héctor “Cabezón” Calvo supo desde chico que lo suyo era la música. En dialogo con la redacción de NoticiasNet recordó sus mejores momentos en la música y la promoción de la cultura.

A los nueve años ya tocaba el bombardino en la banda de los exploradores “Me acuerdo que el director de la banda fue a mi casa a pedirle permiso a mi papá para que yo pudiera viajar a Conesa con los músicos adultos. Le dijo: ‘Vaya sabiéndolo, don Calvo, que su hijo es músico’”, recuerda Calvo.

Desde entonces, su camino estuvo signado por la creación y la docencia. En 1983 se convirtió en la voz de Rey Naranja, una banda pionera del rock local que surgió junto con el regreso de la democracia. Conformada por músicos de Viedma y Carmen de Patagones, como Daniel y Ángel Arias, la banda se destacaba por su exigencia musical, ensayos rigurosos y propuestas escénicas serias. Llegaron a presentarse en fiestas provinciales y locales nocturnos con muy buena repercusión.

Tras la disolución de Rey Naranja, en 1984 surgió Azar, un nuevo proyecto musical donde Calvo volvió a ser el vocalista. La banda ganó reconocimiento por su capacidad de fusionar rock con otros géneros populares y por presentaciones multitudinarias, como en la Fiesta del Mar y el Acampante ante más de 3 mil personas.

Compartieron escenario con figuras como Patricia Sosa, Víctor Heredia, y Los Abuelos de la Nada, cuyo líder, Miguel Abuelo, felicitó personalmente a los integrantes tras una ovacionada presentación en el Polideportivo Ángel Cayetano Arias. Uno de los temas más recordados de la banda fue “Dame la chance de vivir”, composición de Calvo que se transformó en su corte de difusión.

Pero su vínculo con la música no se limitó al escenario. Calvo dedicó décadas a la docencia en escuelas secundarias de Viedma, que le permitió estar en permanente contacto con jóvenes y nuevos géneros musicales.

Sin embargo, si vida dio un giro cuando perdió la audición y tuvo que resignificar el lugar que venía ocupando la música, el arte y la cultura. No solo se trataba de su profesión, su herramienta de trabajo, sino de vocación.

Desde ese entonces, “Cabezón” Calvo confesó “No compongo, estoy leyendo muchísimo y escribiendo muchísimo, que eso me permite sentir que no estoy sordo... cuando tiene que ver con la música ahí es cuando me siento sordo”.

Eso que suponía una limitación, despertó en él una nueva faceta en la creación de espacios por y para la música convirtiéndose en el 2012 coordinador del área de música en la Secretaría de Cultura de Río Negro.

Desde ese espacio, creó e impulsó proyectos que hoy siguen teniendo impacto: “Pude a alguna manera hacer realidad todo lo que yo decía que había que hacer a nivel institucional. Entonces tuve muchos proyectos que fueron aprobados por el secretario de cultura, como músicos del Rio Negro” detalló Héctor Calvo.

Somuncurá Rock

Calvo, junto a su equipo se puso al hombro la difícil tarea de recorrer la provincia relevando los músicos de cada ciudad, pueblo y paraje que más tarde los preparo con formación específicas y conformó uno del festival itinerante que llevó música en vivo a la Línea Sur, siendo el primer evento cultural de su tipo en Iberoamérica.

“Fue como un hijo” para él admitió Calvo. Pero esto no quedó ahí, desde la Secretaria de Cultura, crearon una película documental que contó con la participación de Willy Quiroga, líder y fundador de la banda Vox Dei, quien inspiró y acompaño a músicos rionegrinos.

El nacimiento de un escritor

Perder la audición fue un antes y un después, que lo invitó probar con nuevas prácticas y salir de su zona de confort; así nació un aficionado a la lectura que más tarde se transformó en un cuentista y novelista.

La escritura surgió como una necesidad, después de leer mucho. “Cuando alguien lee mucho, normalmente tiende a escribir y que tampoco se me había despertado eso, sino que una amiga me dijo 'pero vos compones canciones que en tres o cuatros minutos contas una historia'” fue allí donde descubrió otra forma de narrar.

Desde entonces, no paró y ahora tiene más de 50 cuentos escritos y una novela en proceso, aunque asegura que son trabajos íntimos, para él. “Escribo para saber que puedo. Es como leer: tampoco sé qué va a pasar con los personajes al día siguiente”, dice con sencillez.

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