Conmovedor homenaje a Francisco: multitudinaria misa en la Catedral de Viedma
Tal como estaba previsto, en la tarde de este lunes se celebró una emotiva misa en la Catedral de Viedma en homenaje al papa Francisco, quien falleció en la mañana de hoy.
La ceremonia fue presidida por el obispo Esteban Laxague, ante un templo colmado de fieles y vecinos que se acercaron a despedir con respeto y recogimiento al primer pontífice latinoamericano.
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La misa reunió a una gran cantidad de católicos practicantes, pero también a personas que, sin profesar activamente la fe, reconocieron en la figura de Francisco a un líder espiritual profundamente humano, cercano y comprometido con los más necesitados.
Durante la homilía, el obispo Laxague compartió palabras de consuelo y reflexión, destacando la figura del Papa con emotivos pasajes: “Esta noche deberíamos estar dándole gracias a Dios. Gracias por la vida, por los niños, por las abuelitas de las casas, por nuestras familias y por la comunidad que camina unida en la fe”, dijo.
Al referirse a Francisco, expresó: “Hoy recordamos y celebramos a quien ha sido un verdadero pastor. Un pastor que se ha acercado a la Iglesia con humildad, con palabras vivas y con un corazón dispuesto. Como guía espiritual, como Papa, como hermano mayor en la fe, ha sabido hablarnos a todos, invitándonos a cambiar el paso, a mirar con esperanza, a dejarnos tocar por el Espíritu”.
En un clima de recogimiento, agregó: “Francisco vive. Vive en la memoria de la Iglesia y en el corazón de quienes creemos en una comunidad abierta, solidaria y fraterna. En tiempos en que muchas cosas se transforman, en los que la verdad se cuestiona o se reinterpreta, su presencia nos recuerda que no estamos solos”.
También destacó el llamado del Papa a seguir caminando juntos: “Nos invita a no dejar de caminar, a no abandonar la esperanza. Nos llama a la unidad, a escuchar a quienes nos rodean, a los más frágiles. Nos recuerda que el Espíritu está presente entre nosotros, guiándonos incluso en medio de las dificultades”.
Finalmente, Laxague convocó a los presentes a continuar el legado del Papa: “Francisco ha salido al mundo con su vida y con su palabra, como testimonio de fe en un tiempo que necesita volver a mirar hacia lo esencial. Y aunque los templos se cierren o las estructuras cambien, la Iglesia sigue viva cuando hay amor, cuando hay encuentro, cuando hay entrega”. Y concluyó: “Sigamos caminando, entonces, como pueblo creyente. Sigamos confiando, colaborando con ese Dios que no se cansa de acompañarnos. Porque en el fondo de esta historia, lo que permanece es la esperanza”.
El obispo estuvo acompañado por sacerdotes de distintas parroquias de la diócesis, autoridades municipales y provinciales, representantes de organizaciones de la sociedad civil y una multitud de fieles que llenaron cada rincón del templo.
La Catedral permaneció abierta durante todo el día para quienes desearon acercarse a rezar o rendir un homenaje personal al Papa que marcó una época.