POLÉMICA
La muerte del Papa Francisco: por qué Nelson Castro se convirtió en viral
La repentina muerte del Papa Francisco sacudió a la sociedad argentina la mañana del pasado domingo, despertando una ráfaga de emociones entre millones de personas que despertaron con la sorprendente noticia. El fallecimiento del pontífice, quien había pasado los últimos 12 años encabezando la Iglesia Católica, no solo trajo consigo el luto, sino también una polémica que se desató a raíz de las declaraciones del conocido periodista Nelson Castro.
Como es característico de una figura con el alcance de Jorge Bergoglio, cada aspecto de su vida y legado fue analizado por expertos y medios de comunicación alrededor del mundo. Tal fue el caso de Castro, que al aire en el programa de televisión TN, brindó al público detalles sobre las últimas horas de Francisco. Sin embargo, lo que prometía ser un relato conmovedor se convirtió rápidamente en foco de controversia.
Durante sus declaraciones, Nelson Castro decidió tocar un tema que muchos argentinos ven como una de las deudas pendientes del papado de Francisco: su ausencia en Argentina durante toda su gestión como Papa. Castro arremetió contra esta elección que, según él manifestó, fue un verdadero dolor para muchos argentinos más allá del profundo respeto y amor que podían sentir por el pontífice. "Era una incógnita de su papado que se transformó en una herida para su patria que nunca llegó a cerrar", expresó.
El comentario del periodista no se quedó ahí pues, también decidió reveler las razones que el propio Bergoglio le habría compartido en conversaciones privadas. Según Castro, Francisco justificó su decisión argumentando que su deber pastoral se encontraba dedicado al mundo entero y que, habiendo pasado 76 años en su país de origen, ahora sus esfuerzos debían dirigirse globalmente. Este planteamiento de que las razones eran más políticas que personales no cayó bien entre los televidentes.
En minutos, las redes sociales se encendieron con críticas que inundaron la cuenta de Castro, manifestando un fuerte desacuerdo con el tono elegido para la ocasión. "No es justo hablar así de alguien que ya no está para defenderse", "sus contribuciones al mundo no pueden ser opacadas por decisiones políticas", eran algunas de las respuestas comunes. Los comentarios en general se hicieron eco de la creencia de que la crítica hacia un fallecido resultaba insensible, especialmente dada la profundidad y riqueza que encierra la figura emblemática de Francisco en el panorama internacional.