Murió Leandro Aostri, un gran bailarín de tango
El tango es más que un baile. Es una expresión cultural rica en historia y emoción. En el corazón de esta tradición, siempre hay figuras que brillan con luz propia. Una de esas estrellas fue Leandro Aostri, un talentoso bailarín cuya reciente muerte ha dejado un vacío profundamente sentido en la comunidad del tango de Viedma.
Leer más: Autorizaron en Viedma a dar sangre a un testigo de Jehová
La empresa de servicios de sepelios Casa Rey informó en sus redes sociales el fallecimiento en Cipolletti a los 55 años, y sus restos serán trasladados durante esta jornada al Cementerio Parque de Paz para su cremación. Tras su anuncio, se conocieron algunos pronunciamientos en torno a su figura.
Leandro Aostri no era solo un bailarín. Era un apasionado embajador del tango. Con una trayectoria impresionante que abarcó unas tres décadas, su técnica impecable y su estilo único cautivaron a audiencias en diferentes rincones del mundo.
Su amor por el tango iba más allá de la simple danza desde que se inició de joven a aprender el baile en la Peña “Virulazo”, y luego integró el grupo en la Asociación Amigos del Tango “El Fueye”, cuyo presidente fue su padre: Silvio Aostri, otro eximio bailarín.
Leandro practicaba con devoción el arte al punto tal que fue protagonista de grandes espectáculos, y además se perfeccionó en Buenos Aires con grandes bailarines, y como siempre estuvo dispuestos a compartir sus conocimientos, últimamente daba clases en distintos puntos de esta capital.