CONFLICTO
Luciana Salazar reveló la maniobra de Martín Redrado para no pagar la cuota alimentaria de Matilda
En el complejo entramado de disputas legales, el enfrentamiento entre Luciana Salazar y Martín Redrado por la manutención de Matilda ha tomado un matiz especialmente controversial. La modelo ha decidido llevar la historia a los medios, revelando las sutilezas de las maniobras judiciales con las que Redrado pretende evitar ser marcado como un deudor alimentario. La batalla legal, sus pormenores y las distintas estrategias que han emergido en este conflicto son una muestra más del uso del sistema judicial como herramienta de dilación y evasión de responsabilidades.
Luciana Salazar ha acusado públicamente a Martín Redrado de utilizar el sistema legal para aplazar indefinidamente el cumplimiento de sus deberes hacia Matilda, la hija que decidieron tener juntos antes de su separación. La situación se ha agravado con la denuncia de Redrado por extorsión contra Salazar, una táctica que Luciana califica como "falsa denuncia" y que, según ella, solo busca ganar tiempo en el proceso civil al demorarlo por el ámbito penal. Ante esta acusación, ella afirma tener la falta de mérito ratificada, lo que consolidaría su inocencia y su derecho a seguir percibiendo los pagos necesarios para el bienestar de su hija.
En las declaraciones públicas de Salazar, se nota la frustración ante la falta de avance en el proceso judicial, que ha sido parte de varias artimañas legales para evitar una resolución desfavorable para Redrado. Un punto crucial es la anulación de Ana Rosenfeld, testigo principal en el caso, lo cual Luciana considera un intento por parte del político para esconder la verdad o minimizar el daño que esta podría ocasionar.
"¿Cómo puede alguien que pretende llegar a la verdad eliminar a un testigo clave?", se pregunta Salazar, subrayando la contradicción presente en las acciones de Redrado. La decisión de la jueza de convocar directamente a Rosenfeld a testificar se percibe como un hito que podría cambiar el rumbo del enfrentamiento legal.
La batalla legal entre Salazar y Redrado refleja no solo una disputa íntima, sino también el complejo entramado judicial en el cual las argucias se convierten en protagonistas. A pesar de la falta de apoyo de los fiscales, Redrado ha continuado con su empeño por desacreditar a Salazar, un esfuerzo de litigio que parece más una dilación que un camino en busca de la verdad. En todo caso, como indicó Salazar, incluso una victoria técnica en los tribunales no necesariamente garantizará el cumplimiento de las obligaciones familiares por parte de Redrado.
La historia sigue desenlazándose en los tribunales, dejando al lado el trasfondo personal y destacando la importancia de la justicia efectiva como protector de los derechos fundamentales, en este caso, de Matilda. A pesar de las dificultades, Luciana Salazar continúa defendiendo los intereses de su hija en un sistema que muchas veces parece más inclinado a proteger a quienes saben manejar las sutilezas de sus normas que a aquellos que buscan que se haga justicia. La percepción de indefensión y desigualdad adquiere un nuevo significado en este contexto, ejemplificando cómo los tiempos judiciales pueden ser explotados en beneficio de quienes buscan evadir sus responsabilidades.