Preocupación en las aulas: "El docente solo no puede resolver el problema de violencia"
La organización de un intento de masacre escolar en Ingeniero Maschwitz trajo a colación lo ocurrido el 28 de septiembre de 2003 en Carmen de Patagones, cuando Juniors Solich abatió con un arma a sus compañeros en el colegio Islas Malvinas.
Cabe recordar que con 15 años extrajo un arma de propiedad de su padre (integrante de Prefectura Naval) y efectuó 13 disparos contra sus compañeros, ocasionando la muerte de Evangelina Miranda, Sandra Núñez y Federico Ponce. Asimismo, sus compañeros Nicolás Leonardi, Natalia Salomón, Cintia Casasola, Pablo Saldías y Rodrigo Torres sufrieron heridas considerables.
En este contexto, hablamos con el especialista en Educación Flavio Buccino, quien se refirió a un informe que indica que uno de cada dos alumnos de la Primaria lleva la violencia doméstica que sufre en su casa a la escuela.
En este sentido, dijo: "Las escuelas son un lugar muy importante en el ámbito social, para que los pibes que sufren violencia de distinto tipo puedan expresarlo y que se puedan disparar diferentes tipos de protocolos".
"Estamos viviendo en una sociedad donde estos pibes necesitan expresarse y la escuela es el ámbito ideal para poder hacerlo. Pero esas escuelas tienen que estar preparadas para los equipos suficientes, el docente solo no puede resolver el problema de violencia que sufren los pibes", explicó.
Al respecto, puntualizó: "Necesitamos psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, médicos, entre otros, que formen parte de un equipo que pueda armar un andamiaje donde los pibes puedan participar. En un informe de Argentinos por la Educación, con datos concretos, planteamos que la escuela es un lugar para mostrarse para los chicos. Cuanto más equipo humano hay mejor se sienten los pibes, para canalizar sus problemas".
"Hoy mucho de lo que pasa tiene que ver con la ficción, más allá de lo que ocurrió con estos chicos en WhatsApp. La serie Adolescente, en Netflix, nos marca cierto abandono de los adultos y que no entendemos la mayoría de los códigos de los pibes. Y la escuela puede ser un lugar de canalización", determinó.
Además, planteó que el exceso de uso de celulares provoca relaciones virtuales donde los padres deben estar presentes, saber cómo y con quiénes están hablando y que están consumiendo como información. "Hay que empezar a entender los códigos que utilizan los pibes y ver cómo se están comunicando con sus compañeros, con sus amigos y con otros adultos", hizo hincapié.
"La vida actual no nos da tiempo, porque estamos pensando en garantizar la comida a nuestros hijos, pero es importante y eso determina si somos responsables o no frente a las nuevas generaciones", reforzó.