Manuel García Mansilla renunció a la Corte Suprema
En un sorpresivo giro de acontecimientos que subraya las actuales tensiones en el sistema judicial de la Argentina, Manuel García Mansilla presentó su renuncia irretractable como juez de la Corte Suprema de Justicia este lunes, una acción que se derivó de la negativa del Senado a aprobar su pliego días antes. Con una designación inicialmente respaldada por un Decreto de Necesidad y Urgencia bajo el mandato del presidente Javier Milei, la salida de Mansilla ha encendido ya acalorados debates sobre el funcionamiento de la Corte.
La misiva remitida por el magistrado a la figura presidencial no escatima críticas, van desde el funcionamiento actual del máximo tribunal hasta el estancamiento institucional causado por su falta de plena integración. Mansilla, designado por el decreto 137 el 26 de febrero de 2025, subrayó la urgencia de solucionar lo que considera un serio problema institucional dados los escasos tres miembros con los que actualmente opera el tribunal, situación que perpetúa una alarmante parálisis judicial. "La vacante creada añadió presión a un sistema ya debilitado", manifestó, marcando este tema como un asunto urgente que amerita atención prioritaria por las autoridades competentes.
Su carta, de considerable extensión, aborda varios puntos cruciales: la razón de su recepción del cargo provisional a pesar de insistencias contrarias, la debilidad institucional reflejada en una Corte Suprema operando con mínima integración, la tardanza en la consideración de pliegos por parte del Senado, y la validez del accionar del Poder Ejecutivo Nacional.
En particular, el ahora ex juez dirigió duros cuestionamientos hacia la Cámara Alta, acusando su falta de acción respecto a su designación como resultado de mera política especulativa. Mansilla expresó que esta inacción refleja un desprecio fundamental hacia la independencia del sistema judicial: “La falta de nombramientos, no solo en mi caso, sino en puestos vitales como el Procurador General y el Defensor del Pueblo, es un tema de extrema gravedad qué plantea serias interrogantes sobre el respetable balance de poderes”.
Además, el impacto de la situación se magnifica a la luz de una medida cautelar previamente emitida por el juez federal Alejo Ramos Padilla que, consecuentemente al rechazo del Senado y en respuesta a una iniciativa judicial de Jorge Rizzo y Andrés Gil Domínguez, dejó a Mansilla sin potestad de operar operativamente antes de una resolución sobre la constitucionalidad de su nombramiento mediante decreto presidencial.
Con Mansilla fuera del escenario, el panorama para la Corte Suprema queda con Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, y Ricardo Lorenzetti como sus únicos integrantes. Esta situación no solo marca un precedente en cuanto a la estabilidad institucional sino que también coloca a la Corte bajo una lupa crítica a medida que el país avanza, frágil, hacia un futuro donde la independencia del poder judicial podría jugar un rol crucialmente definitorio.