Varelli: de la Escuela Náutica de Viedma a dar la vuelta al mundo por los siete mares
Darío Varelli, un viedmense de 54 años, está cumpliendo su sueño de navegar por el mundo. Con una vasta experiencia en la materia, que comenzó en la Escuela Náutica provincial de Viedma, logró cruzar el Atlántico en tres ocasiones y exploró el Caribe, el Mediterráneo y las costas de África.
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"Comencé a navegar hace casi cuatro años" (entre los continentes), relató en una entrevista con Noticias Net. "Realicé tres cruces del océano Atlántico, navegando por los mares Caribe y Mediterráneo; y también visitando África y la isla de Ibiza" sobre el Mediterráneo.
Su aventura comenzó con un viaje a Panamá junto a un amigo para adquirir un barco. Tras regresar a Argentina, Varelli compró su propia embarcación en Barbados y la llevó a Brasil, atravesando el Atlántico y haciendo escala en lugares como Ibiza, Marruecos, Islas Canarias y Cabo Verde. "Después de llevar ese barco, compré el que ahora dejé en Barcelona, con el que tengo la intención de dar la vuelta al mundo", explicó.
Travesías y lugares exóticos
Varelli compartió algunas de las experiencias más desafiantes y exóticas de sus viajes. "Lo más difícil son los cruces largos, como el último en el Atlántico que duró 19 días. Hay que llevar comida, agua y todo preparado, y medirse mucho con el agua para beber", comentó.
Entre los lugares más exóticos que visitó, destacó Mindelo, una isla de Cabo Verde con una mezcla de culturas y pobreza, y Tánger, Marruecos, donde se encontró con serpientes en plena plaza pública.
Los inicios de Varelli en la navegación se remontan a Viedma, donde aprendió a navegar en la Escuela Náutica y en el Club Náutico La Ribera donde formó parte del equipo que tuvo a su cargo el catamarán Currú Leuvú, años atrás. Luego, comenzó a realizar traslados de barcos a Buenos Aires y a explorar las costas de San Blas y San Antonio.
"Arranqué navegando en Viedma con un barquito que se llamaba 'Vikingo' y mis primeras clases las hice en la Escuela Náutica", recordó Varelli, cuya profesión original es mecánico.
El aventurero, se dedica a hacer servicios de charter a turistas entre el viejo continente y el Caribe. Además, ofrece la oportunidad a otros viedmenses de unirse a sus travesías. "Siempre tengo varios pedidos de gente de Viedma. En este momento está navegando una pareja de allá conmigo e hicimos Martinica, Dominica y ahora estamos en Guadalupe, para continuar por Saint Barth e Islas Vírgenes", afirmó.
Las travesías entre continentes pueden extenderse por unos 24 días, y los pasajeros pueden llevar su propia comida y cocinar a bordo. Los itinerarios se adaptan a las islas cercanas a la ubicación de este trotamuntos que mantiene algunas tradiciones de los navegantes.
Desde tiempos inmemoriales, es un hecho que nunca se debe zarpar un viernes. Es de muy mala suerte y aún hoy los marineros observan esta costumbre. Pero, ¿por qué? La razón más probable parece ser que Cristo fue crucificado un viernes, lo que lo convierte en un día que hay que respetar y observar. Sin duda, esto estaba respaldado por las historias de mala suerte para los que salían al mar en viernes.