Dramático relato de un vecino de Viedma cuyo hijo estudia en Bahía Blanca
Aún sigue la consternación por la tragedia de Bahía Blanca, el desastre que, hasta el momento, tiene como saldo 16 muertos y más de un centenar de desaparecidos. En el medio, historias de viedmenses que vivieron en carne propia lo acontecido por la fuerza de la naturaleza.
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Al tratarse de una ciudad en la que estudian muchos chicos de la Comarca Viedma-Patagones, se vivieron horas dramáticas, sobre todo cuando se cortaron las comunicaciones. En las últimas horas, 250 jóvenes, que fueron rescatados por el gobierno de Río Negro, regresaron a Viedma y ya se encuentran con sus respectivas familias.
También está el caso del vecino Daniel Teramo. El conocido remolcador, con un trabajo incansable año a año en El Cóndor, quien tiene a su hijo Alexandro estudiando allá. “Fue muy angustiante, sobre todo porque la comunicación no era estable nos podíamos mandar mensajes muy cada tanto, tardaban en llegar”, le contó a NoticiasNet.
“Yo intenté ir a buscarlo, pero fue imposible. Estaban cortadas las rutas, no me dejaban pasar. Recién ayer las habilitaron, pero como salieron las combis del municipio de Patagones, se vino con ellos. Hoy más tranquilo, pero fue muy fuerte todo”, siguió.
Por otro lado, detalló: “Vive con un compañero, en un departamento, se fueron a acostar tipo dos de la mañana, y cerca de las cuatro arrancó a llover. Lo desperté yo a las nueve, cuando lo llamé para ver cómo estaba, ahí vio por la ventana la cantidad de agua”.
“Está (viviendo) en (la intersección de) Alsina y Corrientes, y por Alsina ya se veían autos flotando. Esa fue una de las calles más afectadas, el agua llegó a los dos metros. Lo que me cuenta, un verdadero desastre, la verdad escalofriante”, remarcó Daniel
Sobre lo vivido por "Alex", dijo: “Los mismos autos que estaban flotando empezaron a romper vidrieras, y eso generaba como un efecto inodoro, por unos segundos desaparecía el agua, y al rato volvía a la calle con todo lo que estaba en el local. De una mueblería todos los muebles nuevos en la calle, flotando, en un kiosco pasó lo mismo. Un verdadero desastre”.
En el medio, los que se aprovecharon de la desgracia. “Y mucho robo también. Muchos aprovecharon, salieron con la mochila a llevarse mercadería. Me contó que eso se vio mucho. Ellos están cerca de un conocido supermercado, y la gente salía con las mochilas llenas”.
“Mi hijo con su compañero salieron a dar una mano…de repente aparecieron chapas, maderas, juntaron eso y empezaron a tapiar, a ayudar a los comerciantes. Todo esto sin luz, sin nada. Algunos comerciantes, antes de tirar la comida, se la dieron a ellos, muchos comerciantes repartieron, así que comida tuvieron hasta ayer, que pudieron volver”, enfatizó.
Finalmente, subrayó que la facultad donde cursa "Alex" el tercer año de Ingeniería Civil estará cerrada por 15 días, porque también sufrió consecuencias en el subsuelo donde desapareció la biblioteca, pero, también, porque está funcionado como un centro de refugiados.