El boxeo como inclusión social y una experiencia en Patagones
En el barrio Luján de Carmen de Patagones, Juan Salles convirtió su hogar en un faro de esperanza y disciplina para los jóvenes de la comunidad. A través de su escuelita social de boxeo, Salles logró mantener a muchos chicos alejados de la calle, enseñándoles no solo a boxear, sino también a ser mejores personas.
En conversación con NoticiasNet, Juan Salles, quien lleva más de 30 años dedicados al boxeo, compartió su visión sobre este deporte como una forma de ser mejor persona. Al respecto, sostuvo que “acá en la escuelita les enseño primero que nada a respetar a la gente, a no tomar, a ser buenas personas y no andar peleando en la calle; eso es fundamental”.
El gimnasio, que funciona en el fondo de su casa, se convirtió en un espacio familiar donde entrenan sus hijos y ahora también sus nietos y amigos. Su nieto, Bautista “Panterita” Ivancich, es considerado la nueva promesa de la escuelita. “Este es un gimnasio familiar para mis sobrinos, mis nietos y algunos chicos amigos”, agregó Salles con orgullo.
Arribo a la Comarca
Originario de Valcheta, Juan llegó a Carmen de Patagones a los 12 años de edad y desde entonces está inmerso en el mundo del boxeo, de los cuales las últimas tres décadas se las viene dedicando a la escuelita.
Consultado al respecto, señaló que “de chico me gustaba practicar, pero nunca llegué a nada porque vivía en Valcheta. Luego, cuando llegué a Carmen de Patagones, mi cuñado se hizo profesional y la familia se volcó al boxeo y a la música, nuestra otra gran pasión”, reveló.
Recuerda con nostalgia los inicios de sus hijos en el boxeo. “Empecé con mi hijo, Daniel, a quien saqué profesional. Luego seguí con mi hija Anahí. Daniel ganó un campeonato en Puerto Madryn a los 14 años, compitiendo contra apellidos de peso en el boxeo”, relató. Sin embargo, las dificultades económicas han sido un constante desafío. “Ahora veo que la cosa no es tan así; hace poco llamaron a mi nieto y no le querían pagar nada”, comentó Salles, quien enfatiza la importancia de que los atletas sean compensados adecuadamente por su esfuerzo.
A pesar de los obstáculos, su pasión por el boxeo y su dedicación a la comunidad son inquebrantables. “Siempre hemos hecho todo con lo que tenemos. Si tengo que hacer un guante lo hago yo mismo de manera artesanal. Nunca pedimos nada, aunque los políticos han venido, prometieron, pero nunca cumplen”, sostuvo Salles, quien encuentra mayor apoyo en los vecinos humildes de su barrio.
En la escuelita, además de “Panterita”, también entrena su hermano “el Torito”, ambos jóvenes que muestran gran potencial en el deporte. “Entrenamos aquí con el abuelo, nos sentimos bien, acompañados de mis tíos que son los que tienen más experiencia”, expresaron los jóvenes, quienes ven en Juan un mentor y figura paternal.
Jóvenes promesas
El boxeo corre por las venas de la familia Ivancich. Inspirados por sus tíos, tanto Bautista como Leonardo encontraron en este deporte una pasión que los impulsa a superarse día a día.
Bautista, con 17 años de edad y popularmente conocido como "Panterita", comenzó a entrenar motivado por la salud y el ejemplo de sus tíos boxeadores. Lo que inició como una actividad física se transformó en una meta: llegar al profesionalismo. Con el apoyo de sus padres, quienes le inculcaron la importancia del estudio, Bautista se esfuerza por equilibrar su pasión por el boxeo con sus responsabilidades académicas. Su objetivo para este año es claro: sumar la mayor cantidad de peleas posible y avanzar en su carrera deportiva.

Leonardo, de 19 años y de apodo "Torito", comparte la misma pasión por el boxeo, influenciado también por sus tíos. A diferencia de Bautista, Leonardo se enfocó inicialmente en exhibiciones, pero ahora busca obtener su licencia y debutar como profesional. Consciente de la importancia de la educación, estudia Enfermería en el Complejo Universitario Regional Zona Atlantica y Sur - Universidad Nacional del Comahue (CURZAS) de Viedma. Para Leonardo, la organización es clave para combinar el estudio y el entrenamiento, dos pilares fundamentales en su vida.
Ambos jóvenes destacaron el apoyo de su abuelo Juan, pero también de cada uno de sus tíos, quienes tienen experiencia como boxeadores profesionales.